Rafael Reina

CC.OO, UGT, PCE, PSE, PSOE

CC.OO, UGT, PCE, PSE, PSOE
Rafael Reina. PD

EL comunismo y la izquierda en general es una decadente y obsoleta ideología incapaz de solucionar sus propios problemas existenciales. Problema que se reduce a que cada vez que un político de izquierda consigue llegar a cualquier lugar donde pueda mejorar sus estado económico (Léase llenarse los bolsillos), no tarda en hacerlo, de Felipe a Zapatero, pasando por Guerra u otro cualquiera (incluido Plabletin, que actualmente es el que más cobra de todos los SG, incluso más que el Presidente del Gobierno), cualquiera de ellos esta infinitamente mejor que antes de llevar la chaqueta a cuadro o las gafas de plástico.

Las mentiras de la izquierda, no cuelan ya, los trabajadores están cansados de la misma demagogia de cada campaña electoral, siempre las mismas promesas, las mismas proposiciones, los mismos actores con distintos nombres pero la misma retahíla. (Ese debe ser el motivo del PSOE de cambiar la «cara» y presentar un «decorado de Hollywood».

La derecha tiene la ventaja de poder decir y proponer lo máximo que se puede ofrecer y la izquierda por fuerza tiene que mentir, para superar la oferta de la derecha pero que nunca le es posible lograrlo.

El populismo, en estos últimos momentos, parece que ha buscado otra vía, la de hacer creer a los votantes, que asustan a los otros, que son un peligro para ellos… y es posible que lo sean para el PSOE, pero el mayor peligro lo tiene el pueblo. El pasado obscuro de los integrantes populistas y las ansias de poder (y con ello el dinero) que están demostrando ya, no es un buen augurio para el país. Pero no tienen de donde tirar, solo los independentistas, prestándoles sus colores y la ya marchita flor del «Cambio».

Pero la ubre de la derecha no da leche para tanto mamon, así que hay que explorar otros senderos y por ahí aparecen los populistas, con su «El comunismo no vende» de Pablito (No el Calvo) y otras formas de mentir y engañar al inculto y obsceno pueblo (no lo digo yo, lo copio de su manual).

A ellos les falta algo para seguir el camino, algo primordial sin lo cual no llegarían a ningún sitio, ¡DINERO!, si no hay dinero, no les merece la pena hacer nada. En los tiempos de PCE, PSE y PSOE, los Sindicatos que llegaron a «Solucionar el problema laboral de España» eran una mina de oro, los trabajadores no dudaron en aportar para poder «Solucionar su Problema» y los Sindicatos a financiar los partidos, pero los Sindicatos UGT, CC.OO y otros; junto con los propios Sindicalistas pronto se vendieron al DINERO, y dejaron en la estacada a los trabajadores y sus problemas.

Como resultado, se cerró el grifo y los partidos que «no pudieron» acceder a los grifos del «CAPITAL» desaparecieron o quedaron en un letargo como el de IU, para finalmente sucumbir al atractivo de una nueva forma de sangrar al trabajador. EL PSOE supo hacer su cama y se agencio buenos socios; (al capital también le conviene diversificar su dinero).

Un buen amigo me dijo:
«El CAPITAL no se fía del obrero, porque el obrero no sabe lo que hace con el dinero y el dinero es como una pistola, si no sabes usarla, mejor que no la tengas»

¿Cuánto millones han pagado los obreros españoles, franceses, ingleses, americanos y de todo el mundo a los Sindicatos? Para solucionarles unos problemas que siguen siendo los mismo.

Los únicos avances y mejoras en las condiciones de trabajo, no ha sido gracias a la labor de los Sindicatos, ni se han hecho para beneficio del obrero, se han hecho para mejorar la producción y la única forma de mejorar la producción cuando un empleado esta al tope, es facilitarle el trabajo para que con el mismo esfuerzo, produzca más y eso se le llama «Ergonomía» lo que yo he hecho por muchos años, buscar la forma más cómoda de hacer los trabajos, para producir más con el mismo costo.

¿Si el trabajador abriera los ojos y viera lo fácil que es mejorar su situación?

¿Y cuál es la solución?

Yo estoy de acuerdo que no se puede dejar que la derecha monopolice el gobierno ni la izquierda tampoco y tampoco los dos juntos, cuando hay dinero de por medio, se termina hablando el mismo idioma.

A mí me parece que la solución está en la educación del pueblo, que el pueblo sepa distinguir lo posible de lo imposible, que las leyes sean inexorables con la corrupción en especial con la corrupción gubernamental, que las leyes sean producto del pueblo no de los legisladores y políticos y que los administradores de la justicia, también sean responsables de sus actos y no juzgados por ellos mismos.

Pero eso requiere que al pueblo se le instruya con una educación liberalizada, despolitizada, con profundas raíces éticas y morales con valores de honestidad y honorabilidad. – Suena ridículo y cursi ¿verdad? – ¿Sabes por qué?

Yo creo que nuca habrá un gobierno que se gaste ese dinero en educar al pueblo, ni creo que haya un pueblo ya, que las palabras «Honor, Honestidad, Veracidad, Dignidad» no les resulte, pueril, necias y fuera de época. Pero del pueblo depende.

Y tu… ¿Qué dices?

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