Carlos Rubio Romo

La cleptocracia

La cleptocracia
Carlos Rubio Romo

Ahí tienen Uds. una vez más a todos los que se sirven de la «cosa pública», o sea los políticos, otra vez a la gresca. Esta vez a cuenta de los dos (pen)últimos casos de procesamiento judicial por cargos de corrupción: el de Griñán y Chaves y el de Rita Barberá.

Andan a la gresca pero no por lo que Ud., amable lector, y yo pudiéramos pensar que es la búsqueda de la verdad, el procesamiento y la condena del procesado si procede y el cumplimiento de la condena con, además de la cárcel, la devolución de lo robado.

¡No, señorito!

En realidad lo que están haciendo es representar una obra de teatro. Mala. Pero mala de solemnidad porque los actores son más malos que la quina.

Tengo más dificultad para precisar el género. Quizá el más apropiado sea la Farsa, si aplicamos esta definición: «obra que, para lograr un fin cómico, exagera la acción o los caracteres de los personajes hasta hacer grotesca la realidad».

Que los que se sirven de la «cosa pública» exageran la acción es tan cierto como que dos y dos suman cuatro.
Que, sin gran esfuerzo, logran hacer grotesca la realidad es una evidencia.

Lo es bastante menos que el fin sea cómico. Maldita la gracia que nos hace ver que una enésima vez aquéllos que deberían servir al Bien Común vienen a servirse de los bienes comunes y que los que deberían ser ejemplo de honradez y rectitud son una mala reencarnación de Rinconete y Cortadillo.

Es peor que patético, es un insulto a la inteligencia, que Pedro Sánchez, el máximo responsable del PSOE, se desgañite en sus intervenciones públicas acusando al PP de corrupto. Él, el responsable del partido de Filesa, de Juan Guerra y sus «cafelitos», de los fondos reservados que sirvieron para hacer ricos a miserables en vez de para luchar contra ETA, de Palomino, cuñado de «dios» González que se enriqueció ilícitamente por ser quién era, de Roldán de Salanueva y de Urralburu, de Mariano Rubio y su Ibercorp (ni la «gauche caviar» se libra de la tentación de trincar), la hija de Chaves, la financiación con Flick y, por supuesto, las decenas y decenas de altos cargos socialistas procesados que han hecho de Andalucía el cortijo de sus fechorías y, de paso, la región más atrasada de Europa Occidental.

Tiene no una cara dura sino una cara de hormigón. No tiene ni un gramo de legitimidad para acusar a nadie y menos para pedirles responsabilidades.

El PSOE es un partido tan lastrado por la corrupción que hace ya tiempo debería haber dejado de existir.

No es casualidad que cuando el partido de González, Chaves y Guerra (¡vaya tres ciudadanos probos!) celebraba los cien años de su fundación con aquel lema de «100 años de honradez»…los más castizos lo completaran añadiendo «…y ni un minuto más».

Pero ¿y qué me dicen de los que les dan la réplica? ¿Los del partido de Naseiro, Lapuerta y Bárcenas?

¿Han oído Uds, amables lectores, el argumento del club de fans mediático pepero para diferenciar a Barberá de los simpáticos trincones andaluces? Pues, dicen ellos, que las cantidades que malversó Doña Rita son muy inferiores a lo ro-ba-do de los ERE’s.

¡Toma ya! ¡Ya estamos con el «y tú más»! Mira que son poco originales, unos y otros.

Me gustaría que esos «hooligans» del PP sólo por unos segundos leyeran y reflexionaran sobre el siguiente pasaje de la Biblia:

«El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.» (Lc 16, 10)

¿Cambia, acaso, algo que la cantidad robada sea mil o un millón? ¿No es un robo?

Sí, es un robo. Es dinero sucio. Es dinero que debía ser declarado a Hacienda y dinero proveniente de operaciones poco claras.

Y, por otra parte, los casos de corrupción por los que miembros del partido han sido encausados además de casos estructurales de corrupción como las cajas B y los sobresueldos, ¿no les deslegitiman suficientemente?
¿Y qué decir de los ultraizqueirdistas de Podemos que llegaron, decían, a la política para arrumbar la vieja política? ¿No han hecho ellos lo mismo? ¡Si a todos los principales dirigentes ya les han pillado con el carrito de los helados!: Monedero (el apellido le va bien a ese), Errejón, Iglesias (a ese se le ha pegado poco del apellido), Echenique.

¿Era esa la nueva política? Si casi no tienen poder y ya se lo llevan crudo, ¿de qué serán capaces si lo alcanzan? Seguramente de superar a sus modelos venezolanos que han implantado un narco-estado donde la minoría marxista-trincona está nadando literalmente en dólares y el pueblo no tiene ni luz ni agua y a los recién nacidos los meten en las maternidades en cajas de cartón porque las cunas son un bien de lujo.

A esos marxistas, como buenos marxistas, les encanta decir una cosa y practicar la contraria: hablar de justicia social y explotar al trabajador, ¿verdad Echenique?, ¿verdad Iglesias?, o hablar de honradez y…¿verdad Monedero? ¿verdad Errejón?

Los que ya ni se molestan en decir nada son los sepaRATAS de Convergencia. ¡Cómo será la cosa de grave que esos callan como muertos, culpables de su mordida del 3%, entre otras muchas fechorías!

Nuestra patria está gangrenada por la corrupción, fruto directo de la falta de moral de la castuza. Esa castuza, desde Podemos al PP, actúa sin principios. No tienen referentes y todo está permitido.

Porque trincar es, evidentemente, corrupción. Pero también lo son los miles de puestos de trabajo que la castuza ha creado para enchufar a los inútiles de todos los partidos pagados con el dinero arrebatado a las familias mediante los impuestos. Corrupción son los miles de profesores universitarios que han obtenido su puesto sin oposición libre. Corrupción es conceder obras a amigos sin dar la posibilidad de participar en los concursos a otras empresas. Corrupción es una Justicia donde los puestos más decisivos son nombrados a dedo por la castuza y donde la única regla es el «hoy por ti y mañana por mí».

España no es una democracia. España es una cleptocracia y ya es hora de que esto termine.

Pero no se engañe, amable lector, la salvación no vendrá de este sistema ni de esta castuza ni de los que sustituyan a esta castuza por la buena y simple razón de que también son castuza.

En nuestra patria hace falta otro sistema. Un sistema basado en la Ley Natural. Un sistema ferozmente opuesto al Relativismo donde todo cabe y todo puede justificarse y cuya Moral se fundamente en nuestras raíces cristianas. Un sistema donde los políticos estén al servicio del Bien Común.

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