Santiago López Castillo

Ven y cuéntalo

Ven y cuéntalo
Santiago López Castillo. PD

Ése era el slogan de la socialista Rosa Díaz cuando el PSOE gobernaba con el PNV en Euskadi y ella llevaba la cuestión turística. ¿Qué íbamos a contar…? Como no fueran las muertes, y a veces lo impedían los furibundos nacionalistas e incluso los obispos, ¿verdad, monseñor Setién? Este reclamo -ven y cuéntalo- en los días que corren suena a choteada. Gracias a este engreído ser que nos retro-alimenta para el mal, no y no y solamente no, está poniendo a nuestro país en el disparate, la bufonada, porque no respeta las reglas del juego democrático. Sólo le importa su ego.

Una vez más, en menos de un año, el empleado de la planta de caballeros de El Corte Inglés en sus horas libres, cuánto se mira al espejo, se acicala, estira su lengua, nos pone en ridículo. Y con un morro que se lo pisa habla de España -que debe ser un ente extraño, que diría su copia zapateril- cuando lo que le importa es su yo, su modus vivendi, la pensión de ex presidente (reina por un día, ya le vale), o sea, la mamandurria a la que tan aficionado es este país en otros tiempos llamado España.

Sus hooligans, en vez de darle una patada a seguir, o sea, fuera del partido, a tomar por el culo, le ovacionan y un indigente cultural llamado Iceta, joder con el pollo o la gallina cacareando, entra en trance, mismamente la del exorcista, y eso que el catalán pesa grosas toneladas, lo que hace de la carga la descarga. ¡Cuánto ridículo! Se va a las primarias a las terciarias o a la puta mierda. Sea magnánimo, señor Sánchez, guapito de cara, y déjenos vivir en paz. Ya sabemos que Mariano Rajoy es el culpable de todos los males e incluso de la muerte de Manolete. Pero no nos toque más los cojones.

Este chico es un fenómeno. Se enfrenta a propios y extraños. Y más a Felipe González. Al que debería respetar aunque sólo fuera porque peina canas. De llamar embustero a Mariano Rajoy y otras lindezas, siempre el insulto a flor de piel, resulta que falta a la verdad con toda la boca. Según el ex presidente socialista, el zurupeto, objeto de estas líneas, le dijo que se iba a abstener en la segunda investidura al líder del PP. Verdes las han segado. ¿Quién va a creer a este maniquí en saldos de mercadillo si miente hasta a sus propios conmilitones? Nadie. Vamos a por la tercera, como si fuera una bulería. Así de serio se toma España el pazguato, a la que la prefiero roja pero no rota.

Fuera, es peligroso asomarse al exterior, estamos dando un espectáculo bochornoso. Gracias al fatuo de esta comedia bufa escrita por este iluminado ser con todas las faltas de ortografía. Podría poner en práctica aquella máxima de José Luis Aranguren: «La moral se esgrime cuando se está en la oposición». El bonito del norte, ni chicha ni limoná». A joderse tocan. De nada.

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