Santiago López Castillo

Los culpables de la dimisión

Los culpables de la dimisión
Santiago López Castillo. PD

Como no podía ser de otra manera, el culpable de la dimisión del ególatra contemporáneo ha sido el PP. Que ha guardado unos días de absoluto respeto hacia los problemas internos del adversario mientras el obseso de Rajoy se ha pasado su corta vida en el sitial socialista insultando al presidente del PP y a su organización. No había más que ver el espectáculo ante la sede socialista de Ferraz. Gentes desaliñadas, con relejes de odio, pancartistas ortográficos, culpando de la nefasta gestión de este loco de la colina al Partido Popular. Las actitudes de los fanáticos podrían retrotraernos a los preludios de la guerra civil, que, por lo que se ve, desconocen y fueron las izquierdas las que nos llevaron a la contienda fraticida, no Franco, un poco de rigor sobre la historia reciente de España.

Mugía levantisca la prensa dócil del PSOE y ponían el pico de la muleta en la testuz de los dirigentes de Génova. Que se han llevado -recordemos- más de un año de improperios después de ganar las elecciones por dos o tres veces pero sus acérrimos enemigos no se resisten a doblar la rodilla como no admiten haber sido vencidos en la guerra civil y se resarcen y se erigen en ganadores de la contienda con la miserable arma de la memoria histérica.

Tras el bochornoso espectáculo del Comité Ejecutivo Federal, sólo faltaron los mamporros, los barones -algunos de dudosa hombría- lanzaron sus dentelladas a los dirigentes del PP y, en especial, cómo no, a Mariano Rajoy, la bicha más bicha de todas las bichas. Por cierto que si fuera un Sánchez en versión B, el líder del PP podía hacer una jugada maquiavélica: dejarse ir a unas terceras elecciones con un PSOE desaliñado, triturado y hundido para conseguir, por sí mismo, la mayoría absoluta. Pero no. El dirigente gallego antepondrá los intereses de España a los de su formación política. Y encima, el bocazas del catalán Liceta, sa, sa, sa, Gabor, dinamitador de la unidad de España, truena con la manida cantinela de que se vaya el líder de los populares pero no el que ha sido su secretario general de derrota en derrota y tiro porque me toca.

No, miren señores faltones, que leen en el autocue de Julia Otero, la SER, RTVE, la 4, la 5, 6, ¡mambo!, el socialismo sensato, que todavía queda, comprende la deriva a que les ha sometido el inepto y ególatra de Sánchez, compañeros y compañeras, socialistas y socialistos, viva la Pajín y sus pajines, Bibiana Aído y no vuelvas, con sueldos millonarios, pero hay que correr a gorrazos al ex ministro Soria y a Rita Barberá, bingo.

Bicho malo nunca muere. Agarrémonos al aserto popular. Pedro Sánchez, el ser más nefasto de esta supuesta democracia, que no sabe ni leer las urnas y eso que Franco, qué malo, le dio dos carreras, se presentará a unas nuevas primarias. Oído al parche.

Las polillas son incorregibles. Que se lo digan a los roperos.

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