Santiago López Castillo

Colón ya no es catalán

Colón ya no es catalán
Santiago López Castillo. PD

Esta chusma que nos rodea, que ha asaltado los municipios más emblemáticos de España, quiere arrumbar nuestra secular historia. No te amuela que tratan de retirar la estatua de Cristóbal Colón de Barcelona que mira al mar, tierra a la vista, la hazaña memorable de la Humanidad. ¿Pues no era catalán…, so mostrencos? Son esos cutres que se autodenominan «de progreso» y son la puta escoria. Esos zopencos que piden que se pida perdón por el Descubrimiento de América, gesta de todas las gestas en aras de la memoria histérica. No sé si tendrán los santos cojones/ovarios de materializar tamaño sacrilegio. Pero el mero hecho de planteárselo me merece la mayor de las descalificaciones.

Es la tal Colau en la Ciudad Condal y Carmena, ¡ay Carmena!, en la Villa y Corte que, de momento, es Madrid. Los regeneradores e inquisidores del siglo XXI nos van a hacer comer con el puño cerrado mientras ellos se dan grandes festines en los restaurantes de cinco tenedores. Todo para el pueblo pero sin el pueblo. Es el populismo, los expendedores de crece pelos, las coletas, las rastas, la demagogia, que se sirve en plato frío. Los que condenan a la hoguera a los Reyes Católicos mientras el mundo entero venera un reinado secular, digno de la admiración universal. Pero héteme aquí que nuestros hijos y nietos no saben que existía un mundo por descubrir, la ostia, y sólo conocen por los libros de texto que el Ebro «nace en tierras extrañas» y el mal tiempo -meteorológicamente hablando- afecta en exclusividad al Estado español, con dos cojones y un palito.

Cutres y putrefactos enemigos de la nación española: España nunca fue invasora, como Inglaterra. A los aborígenes les dio una lengua, una civilización y lo que es más importante: se mezcló con ellos en lo que se define como «mestizaje». Gran puto hermano. Hoy, Hispanoamérica tiene una voz y una cultura y una religión que es más, mucho más, que unos espejitos mágicos a cambio de unos lingotes de oro. Con esta España reculando de su historia se ha venido permitiendo que el hispano deje de ser hispano y lo han bautizado con latino. Como los Cinco Latinos. De ello se han aprovechado naciones como Francia, Italia o Portugal para abrazar dicho adjetivo y no rendir culto a la Pinta, la Niña y la Santa María.

Por si fuera poco, esta chusma, al aliento de los Ñetas y las Puñetas, ha retirado el pedestal conmemorativo a Juan Antonio Samaranch hacedor de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, con los erarios de todos los españoles, porque era franquista. ¿Y por qué no se retira la paga del 18 de julio y la Seguridad Social o las casas devastadas de la posguerra? ¿Y Salvador Dalí? ¿Porque era adicto al régimen y entonces ya no fue un genio…? Están locos. Aquí y ahora sólo se rinde culto a Largo Caballero, Carrillo y La Pasionaria.

Felipe II o Carlos I de España y V de Alemania fueron unos fachas de mierda que ya no tienen calles para el recuerdo.

– ¿Quién dijo usted que votó a esta pandilla de zurupetos…?

Me cuentan que los canteros de Colmenar Viejo preparan sendos monumentos para Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con el mismo granito que se levantó el Valle de los Caídos.

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