Juan Antonio Cordero Alonso

No es no, sí es sí

No es no, sí es sí
Juan Antonio Cordero. PD

La profundidad y el acabado de los pensamientos y razonamientos de muchos políticos españoles es proporcional a las perspectivas de poder ganarse la vida fuera del chollo político del que llevan viviendo desde que tienen uso de razón, supuesto caso de que lo hayan adquirido, lo cual daría para discutir largo y tendido.
Es decir, naces, creces, a veces estudias una carrera de dificultad asumible y compatible con una dedicación a tiempo (de) partido… que hay que empezar en eso de las Juventudes como chico de los recados para ir acumulando servicios prestados y sobre todo aprendiendo oficio.

Y aquí se acaban las similitudes con el resto de los mortales, que tienen que ganarse la vida, bien en la empresa, que te somete a trabajo duro, consecución de objetivos y bajos sueldos, bien en el funcionariado… que sigue exigiendo una oposición, seguramente más dura por la cantidad de aspirantes que por la dificultad de las materias de las que te examinas. Tras aprobar la oposición, que no es fácil, un sueldo. No muy alto. Nada de coches oficiales, ni de tarjetas, ni de privilegios, ni de viajes, ni de comidas que, habitualmente, paga alguien distinto de ti, ni de dietas, ni de poder, ni de cercanía al BOE, ni de…

Mientras unos comienzan a hacerse un hueco en la sociedad por medio del trabajo luchando cada día para mantenerlo, otros comienzan a trabajar en cosas relacionadas con el partido (negociados, fundaciones, ONGs, sindicatos y un largo etcétera). Son muchas las terminales utilizadas en las que se van a ir creando los futuros Profesionales de la Política, los que en el futuro dirán si o no en base a sus perspectivas de apalancamiento.

Respecto a sus ideas y a sus creencias, suelen ser muy fieles a Marx, Gruocho, no Karl: ‘Estos son mis principios… Si no les gustan tengo otros’.

No. No se trata de criticar los cambios de pensamiento debidos a cambios en la percepción que tenemos de la realidad con la maduración y el paso el tiempo. Son criticables los cambios instantáneos, sobre la marcha. Se puede decir una cosa y la contraria en base a la escena que estás representando, al público al que te diriges o al actor que estás interpretando. Incluso todo ello al mismo tiempo e incluso en el mismo lugar.

Esta forma habitual de promoción dentro de los partidos, ha expulsado del sistema a los menos obedientes, a los más audaces e inquietos, a los que tienen criterios propios, a los que se pueden ganar la vida de una forma digna sin estar enharinados en esa mediocridad intelectual del sí/no, a los que no han asumido dejar de ser para comenzar a actuar, en resumen, a los que no aceptan más cincha que la que ellos mismos se imponen.

Por eso, en la actualidad, casi solo vemos personajillos, del tres al cuarto, tan grises como mediocres, tan cómodos como mandados, tan carentes de convicción como discursos inconexos, tan manipuladores como manipulados, tan simples y carentes de complejidad que confunden las metáforas con la vida real y siempre buscan las respuestas en el viento de Dylan.

A veces la respuesta somos nosotros. A veces.

A veces, no es no, sí es sí y Hernando es Hernando.

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