Víctor Entrialgo de Castro

Una novela de espías

Una novela de espías
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Yo siempre he tenido a Iglesias como un espía al servicio de potencias extranjeras que han sufragado el chiringuito que tiene montado en las costas de la periferia separatista española y en el interior, sin cumplir la normativa y con olor a fritanga, con un montón de chicos bienintencionados con contrato basura.

Un antiguo jefe de Podemos de Extremadura que acaba de ser purgado como en una novela de John Le Carré de brutalidades, intrigas y traiciones, cuenta ahora los encargos que desde la dirección de los boy scouts podemitas le hicieron para que espiara a Izquierda Unida. Pero eso, me da la impresión, no es más que un aperitivo del lobo antes de los cuentos de Nadia y de que Garzón se dejara.

¿Cómo no iban a estar contentos estos boyscouts que de paso que iban a asaltar el cielo han hecho escala en los ayuntamientos? Al Tribunal de cuentas no le salen las cuentas. Podemos declara 4 millones y los de las tiendas de campaña con wifi podrían haber ingresado 14 millones de euros.

De este cuento, igual que de los campamentos de la falange, hay unos cuantos viviendo. Sólo que aquellos pobres apenas ganaban nada y estos está por ver, pasando por Venezuela e Iran, en qué paraiso fiscal o «comunista» terminan sus emolumentos y sus subvenciones.

Todo esto empezó por culpa de los excesos, y los trinques, de unos listos de una pila de mangantes de casino, los últimos black Jack. y una flagrante falta de controles reguladores CNMV, Tribunales de cuentas, de Justicia y de Constitución, que dieron lugar a estos políticos de camisetas y bermudas,

Y ahora con la quiebra de Cataluña, -deben 70.000 millones,-razón por la que llevamos soportando desde el alzamiento esta sonsonia y este sindios durante mas de un año, gracias al cual Podemos podría ser segunda fuerza política en Cataluña.

Y por eso digo yo que siempre me pareció un peligro entregarle un pais o siquiera una parte de él, a quien puede ser espia al servicio, si ha lugar, de potencias extranjeras.

En momentos de crisis siempre aparecen hombres que levantan el puño o la mano para pastorear a los descontentos, disponiéndose a emplear el poder que muchos se apresuran a entregarle, para sus fines particulares.

Pero mientras a Podemos les preocupan las potencias extranjeras, gracias al cielo que aún no han asaltado, la mayoria de los votantes no quiere ni cerrar el puño ni levantar la mano. Sólo quiere la mano para votar lo que cree mejor para su comunidad y luego estrecharla cuando proceda para llegar a acuerdos en beneficio del interés general.

Y con este año inédito sin parangón, No nos queda otra que pensar que seguir pensando que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

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