Antonio Burgos

No he encontrado a nadie que dé por seguro que los toros vayan a volver a Cataluña como afirmación de España

No he encontrado a nadie que dé por seguro que los toros vayan a volver a Cataluña como afirmación de España
Antonio Burgos. PD

CON la coartada animalista, y como otros el paso del Pisuerga por Valladolid, aprovechando que el pasodoble «Gallito»; que la A con esas del hierro de los miuras; que el «oro, seda, sangre y sol» del definitivo verso de Manuel Machado que recogió Manuel Alejandro en su canción que bordó Rocío Jurado; y que Chamaco, Cabré y Bernadó, ídolos locales, eran un apasionante y estético símbolo de España, los separatistas catalanes prohibieron los toros en todo su territorio autonómico.

Que es como prohibir la paella. Como prohibir la sangría. Como prohibir el gazpacho. Como prohibir el flamenco. Como prohibir la siesta. Como prohibir cuanto en el ancho mundo y en ambos hemisferios suene a símbolo de España.

El TC ha sacado pañuelo verde a tan antitaurina y antiespañola ley autonómica, por pisar la raya de picadores de las competencias exclusivas de ese «Estado Español» que a los separatistas no se les cae de la boca.

Quiere ello decir que en Barcelona, pero ya mismo, puede volver a torear José Tomás y a llenar la Monumental. Puede… Pero ¿de verdad, pese a la sentencia del TC, va a volver a haber toros en Cataluña?

¿De verdad que va a sonar de nuevo el tararí para que salga el toro en esa Monumental de Barcelona donde hay un empresario que dicen que quiere hacer el negocio del siglo con su cierre prohibicionista y a cuya buchaca le vienen de dulce las tesis animalistas para pegar el «pelotát», que me imagino que es como dice pelotazo en catalán?

Sobre estas verdades y otras dudas, que diría Rafael Montesinos, lo que me entristece y atribula es que hasta ahora no he encontrado a nadie, ni de dentro ni de fuera del planeta de los toros, que dé por seguro que, del mismo modo que los prohibieron como símbolo de España, los toros vayan a volver a Cataluña como afirmación de que aquella autonomía es un territorio tan nacional como mi barrio del Arenal, el de la plaza que es Cátedra y Catedral del Toreo.

Todo el mundo duda que se aplique la sentencia protaurina del Constitucional. Y aventuran que, en el hipotético e improbable caso de que se cumpla, ya buscarán las vueltas y harán leyes complementarias y de acompañamiento para que de hecho no se lidie más un toro en toda esta parte del Reino de Aragón.

Y la gente oye estas dudas sobre el acatamiento y cumplimiento de una sentencia del Constitucional y se queda tan pancha. No reacciona nadie. Ya estamos acostumbrados a la virtual extraterritorialidad de Cataluña a efectos del cumplimiento de la ley y de las sentencias del Supremo y del Constitucional.

Todo es papel mojado del Ebro allá. ¿Que dicen que el referéndum separatista no se puede celebrar? Pues van los tíos y sacan esas urnas en forma de microondas de cartón y lo celebran por co…nsenso. Les importa una higa lo que digan los tribunales y el Gobierno. No Passssa Nada. El del ojo mirando para Andorra dice no sé qué del derecho a decidir y de la soberanía del Anís del Mono en vez del Brandy Soberano, y se quedan tan panchos. Y siguen haciendo lo que les da la gana.

Porque quieren y porque pueden. Y porque les dejan. Y el resto de España, tragando, sin ocurrírsele a nadie del Gobierno cumplir y hacer cumplir la Constitución que juraron ante Su Majestad el Rey, y mandar a la Guardia Civil a que detenga a quienes se saltan la ley y las sentencias a la torera, y nunca mejor dicho en el caso del prohibicionismo de la Fiesta Nacional.

Aquí detienen al que conduce con el carné con todos los puntos quitados, pero no al que gobierna saltándose consciente y voluntariamente la Constitución.

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