Luis Ventoso

Mejor otro

Si toca bajar, que sea con uno que nos quiera bien…

Mejor otro
Luis Ventoso. PD

LO contaba ayer Hermann Tertsch con buen ojo en un artículo en estas páginas: en España impera una insólita tolerancia y afabilidad con quienes han declarado que su objetivo manifiesto es la destrucción del país.

Ponía como ejemplo el tono del presidente del Gobierno en sus debates parlamentarios con quienes son enemigos frontales del Estado que preside.

Por desgracia hay más casos. Nunca deja de pasmarme el entusiasmo de los informativos de TVE, la televisión pública española, por entrevistar a personajes que apoyan abiertamente la sublevación para romper España.

El señor Homs se ha aburrido en los últimos cuatro años de insultar a los españoles, preferentemente llamándonos ladrones, y está encausado por violar la ley.

Sin embargo es un habitual en las entrevistas de RTVE, donde lo interrogan con guante blanco, pulcro tacto y afectuosas sonrisas de acogida. Algo insólito en un medio que por definición debería servir para vertebrar España y defender su cultura e intereses.

El afecto es un camino de ida y vuelta. Menos para ciertos independentistas, que quieren soplar y sorber al mismo tiempo. Mientras abogan por romper un país antiquísimo, no tienen mayores escrúpulos para cobrar de sus empresas, instituciones y subvenciones.

Soy del Dépor, que es como decir que te gusta Hitchcock, porque lo nuestro es una permanente película de suspense. Este año nos han traído de entrenador a Gaizka Garitano, de 41 años, un coloso de la estrategia balompédica, que labró su prestigio en uno de los clubes de referencia en Europa: el Éibar.

Su siguiente club fue el Valladolid. Lo cesaron por pobres resultados a los nueve partidos. Carezco de elementos de juicio para saber si es buen o mal entrenador. Dicen que es muy serio y que sabe mucho (por lo de pronto ya nos ha sumido en el pozo, pero igual es el endiablado viento del Nordés, que zumba sin tregua en Riazor desviando los balones).

Lo que sí sé es que hace dos años le hicieron una pregunta en una entrevista: ¿Está a favor de la independencia del País Vasco? Su respuesta fue bastante clara:

«Sí, y abogo por ella».

Son sus legítimas ideas, por supuesto. Pero luego toca ser coherente.

El Deportivo es un club coruñés, gallego y español, fundado en 1906. Se trata de una institución de una comunidad donde el sentimiento independentista es raquítico y la pertenencia a España se vive con plena naturalidad. Como una abrumadora mayoría de mis paisanos, me siento más gallego que el «pulpo á feira» y también un satisfecho español.

¿Por qué hemos de tener un entrenador que detesta a España hasta el punto de abogar por romperla? ¿Cómo es que esta persona contraria a España se lucra en su Liga y cobra de un equipo español?

¿Para qué sufrir? ¿Por qué no se enrola en el Santutxu o el Sodupe de la Tercera vasca, liga cien por cien identitaria, donde no tendrá que rozarse con gentes foráneas de chunga ralea de las que aboga por separarse?

Que venga otro, por favor. Uno que al menos nos quiera bien. Y puede ser vasco, que los hay extraordinarios y además solidarios con sus vecinos de siempre.

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