Rafael Reina

El Señorito Ramón

El Señorito Ramón
Rafael Reina. PD

Yo no ser a qué tanto escándalo, esto es lo mismo que hemos visto en Venezuela. Chavez edifico miles de viviendas que los mismos chavista las compraban y luego las vendían a los que ellos querían y punto. Estos han educado al Chavismo y nosotros los hemos enseñados en España.

El PAPA, le proporciono es pisito al NIÑO y el NIÑO, lo vendió cuando quiso o cuando ya no lo quiso o cuando le podía sacar más dinero, es lo mismo que con el Vestrynge robándonos y abusando de las necesidades ajenas y con la madre del coletas con el piso de protección oficial y sede comercial de él, son los típicos NIÑOS PIJOS, que se les llena la boca defendiendo a los que pierden sus viviendas y ellos hacen dinerito a cuenta de ellas.

EL problema es que los mismo que pierden los pisos, no quieren admitir que lo perdieron a causa de cosas como la del PAPA de Ramoncito y que el Ramoncito tiene las mismas intenciones que el PAPA y que el coleta y que Vestrynge y que el resto de mangantes que hay.

Pero los periódicos y reporteros se han lanzado a desacreditar todo el que critique el oportunismo y la debilidad de las escusas presentadas en este incipiente corrupto y que lo ha mamado en su infancia.

Esto me hace recordar a unas recientes declaraciones de la reportera Judith Miller premio Pulitzer, en referencia la pérdida de credibilidad en los periódicos de hoy.

Es conocido que los periódicos hace años que sus sustento no se sustentaba en el precio del ejemplar, que ni pagaba la tinta, pero en la publicidad que lógicamente está dirigida al consumidor que forma la mayoría de la población, pero con la aparición de las redes, los medos electrónicos y los periódicos online, los periódicos tradicionales del mundo, han visto reducidas sus ventas en casi un 70% en los últimos 8 años.

Tan drástica reducción ha obligado a la eliminación de reporteros, de un periodismo investigativo, de un reportaje basado una exploración plural de la noticia de un periodismos objetivo, para concentrarse en un periodismo de izquierda que para evitar connotaciones políticas se le denomina «liberal» pero que para ser económicamente rentable, tiene que estar dirigido y acariciar los oídos de las masas consumistas.

Se calcula que un 28% del periodismo se considera «liberal» mientras que solo el 7% se considera «conservador» como se le llama a la derecha y que el 65% restante «independiente» pero en este grupo de independientes o «free lance» , sea por afinidad ideológica, sea por querer «existir» periodísticamente, están obligados a una alineación de mayor o menor grado a la izquierda, muy pocos son los periódicos de cualquier tipo, que mantienen un dirección clara «conservadora» sin perjudicar en sus páginas cualquier otras manifestaciones laterales.

Este manifiesto servilismo al público, este periodismo satisfactorio a las inclinaciones del lector no han evitado una perdida en la confianza en el periodismo y el periodista que ha descendido en 10 años del 50% al 40% en un público que está cansado que le digan lo que quiere oír y de siempre oír lo mismo.

Desgraciadamente el periodismo digital no ha venido a solucionar el problema, aunque el periodismo digital, tiene la gran virtud de ser casi instantáneo, que lo normal hoy dia, sea que nos enteremos de cualquier noticia en las redes antes que por los medios clásicos, que sea tan normal, que llega ser las redes la fuente de información de los medios tradicionales., también ha traído una falta de objetividad aun mayor y una dudosa ética profesional.

Quizás el caso más actual, sea las elecciones en Estados Unidos y el divorcio del Republicano D. Trump de la mayoría de la prensa estadunidense y demócrata con su apolítica forma de comportarse y digo apolítica para los casos relacionado con la información y los informadores y porque ahora se ha conocido, que en los dos primeros debates presidenciales, le hicieron llegar a la Senadora H. Clinton, algunas de las preguntas más comprometidas para tener una respuesta preparada, algo que jamás se habría concebido en los 90’s.

Dicho de otra manera, al Sr. Trump no le valen las correcciones políticas cuando se trata de falta de profesionalidad y honestidad, vengan de donde vengan.

En nuestro país no nos faltan situaciones similares, si el caso del Señorito Espinar, en lugar de ser el fuera Maíllo o Hernando o Casado o cualquiera otro incluso uno de sus familiares…

¿Que estaríamos leyendo en los periódicos hoy?

 

Como se suelen decir:

(No me tienes que dar, solo ponme donde «haiga»)

que del resto me encargo yo.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído