Victor Entrialgo de Castro

Un elefante en la cacharrería

Un elefante en la cacharrería
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Lo ha roto todo. Si se metió en la carrera para llegar hasta ahi es porque está arruinado. De ahi sus insultos y su desesperación. No hay otra explicación posible. Y no ya su triunfo, sino ya sólo su posibilidad, es un drama.

Aunque está ahí por el hartazgo de la América profunda hacia las élites y hábitos políticos, Donald Trump es una pesadilla de la que el mundo no acaba de despertarse, un monstruo televisivo, un insultador profesional, un tramposo, un animal, un elefante en una cacharreria, como Pablo Iglesias, que pactaría con Putin o con el diablo si hiciese falta. Los populistas son todos iguales. Seguro que congeniaban. Hace años Trump afirmó en televisión que si un día se presentaba lo haría con los republicanos porque eran los más tontos y si les decia en televisión cuatro chorradas le aplaudirían como monos.

La pregunta, como aquí con el «descamisado de chalet», es qué ingresos obtiene su candidatura sólo por haber alcanzado «la final» del Gran hermano y cómo es posible que un tipo así haya llegado hasta allí.

Los de Trump piden que a Hillary la encierren en la cárcel. A Trump en cambio donde habría que encerrarlo es en el zoo. Las circunstancias de declive del imperio americano hace surgir monstruos asi.

Ya vemos que para entender estas elecciones en EEUU hay que pensar que son directas y que son entre dos. Pero ni son directas ni son entre dos. La Presidenta o el Presidente de los EEUU no es elegido por los ciudadanos directamente sino por el Colegio electoral. Y, sin que nos enteremos, otros tres candidatos andan pidiendo el voto por los pueblos, todos muy aseados y con traje en la foto. Ninguno, como aqui, vestido de cuervo o en camiseta.

Ni Trump ni Clinton concitan el entusiasmo ni las expectativas de Obama. Pero ya se ve que no le dejaron hacer demasiado y el declive americano ha traido, como siempre, la desesperanza ilusa entregada al populismo que recorre el mundo, o en el mejor de los casos, el mal menor.

Lo bueno de las elecciones americanas es que vamos a repasar otra vez los 50 estados y el distrito federal, aunque vayamos a olvidarlos hasta las próximas elecciones.

Gana el que consigue 270 votos electorales, esa es la cifa mágica.

La cosa está reñida. Pero tranquilos. Está allí Pedro Sanchez con una urna y un biombo, por si hiciese falta.

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