Apuleyo Soto

Silencio todos

Silencio todos
Apuleyo Soto. PD

Tanta palabra huera
no lleva a parte alguna
que buena sea.

Un ejemplo el de Rita
muerta de infarto
de prisa, aprisa.

Entre todos la matamos
y ella sola se murió.
¿Cómo ahora lo pagamos?

Siempre lo digo:
a esperar, a esperar
a jueces y testigos,

antes de condenar
sin saber lo que al fin
habrá que lamentar.

Cuidado con el habla
y la escritura
porque fallan, fallan
contra natura.

Y después no hay remedio
que ponga los juicios
en su punto medio.

¡Ay Izquierda zocata y zoquete
hasta qué y hasta cuándo
malmeterás, malmetes?

¿Perdón, ahora?
Ni tú lo das
ni se te implora.

Los llantos o las risas a deshora
no valen para nada,
señor, señora.

Adiós la Barberá del «caloret»,
y que el ensañamiento
no vuelva a suceder.

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