Rafael Reina

Somos salvajes

Somos salvajes
Rafael Reina. PD

Durante este viajes en coches a visitar familiares, comentaba con mi esposa, un video en UT, de como un individuo ajusticiaban en Kenia, a un menor, por robar harina en un mercado, bajo la mirada indiferente de medio centenar de adultos y menores, golpeándolo con un fregadero para terminar con una piedra del tamaño de la cabeza, hasta matarlo… Mi conclusión a tan horrendo acto, fue que pensamos que gentes que han vivido hasta recientes fechas bajo una completa ausencia de civismo, no pueden salir de su salvajismo, simplemente por tener electricidad o televisión o un teléfono celular, que el salvajismo cuesta perderse.

 

Pensado en el relato y en mis FABULOSAS palabras finales, durante los obligados momentos de silencio en tan largo camino, recapacite que actualmente, otra parte de la sociedad actual, está sumida y exportando, las mismas salvajadas, los mismo e incluso mayores y más horrendos crímenes, después de lleva años disfrutando de adelantos, comodidades, facilidades y medios, que han permitido a nuestra sociedad, alcanzar los niveles humanos y los nobles sentimientos no solo por nuestros congéneres pero por animales y plantas… ante esta reflexión, es difícil evitar aceptar, que nuestra civilización se ha quedado o no se ha expandido fuera de los límites del occidentalismo que disfrutamos los países democráticos y civilizados.

Después de llegar a nuestro destino, de los consabidos abrazos, besos, intercambios de noticias y recuerdos, cuando llega el momento que nos preguntamos qué está pasando en el resto del mundo, para nosotros fue un golpe tremendo conocer de la muerte de la Sra. Rita Barbera… Tremenda noticia. ¿Qué ha pasado?. ¿Cómo ha sido?. ¿Por qué?… Entonces se recuerda, su sufrimiento, los insultos recibidos, las acusaciones, las espaldas vueltas, las sonrisas, los dardos envenenados en letra de imprenta pero sobre todo, recuerdo la mayoría silenciosa, los espectadores que en Kenia, que presenciaban el linchamiento de un niño por robar harina, o los líderes Musulmanes que cierran los ojos a tanto ultraje y nosotros, espectadores mudos y ciegos, que callamos y nos unimos a la minoría silenciosa, la cómoda, la expectante, la de nuestro más recóndito pero latente SAVAJISMO.

De bien poco ya vale Rita, de bien poco te sirve ahora, pero gracias por haber servido algunos para recapacitar y lamentar no haber alzado la voz y perdona que no lo supiéramos antes.

Te prometo recordarlo siempre, quizás no para ti, pero para los muchos otros que inevitablemente vendrán.

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