Federico Jiménez Losantos

El coro de Montoro

El coro de Montoro
Federico Jiménez Losantos. PD

En el Parlamento español, las fuerzas con mayor representación son tres partidos socialdemócratas (PP, C’s y PSOE) y una partida comunista, Unidos Podemos, aliada a las tribus separatistas.

El separatismo presenta un rasgo político común: el odio y la persecución a la libertad e igualdad de los ciudadanos españoles que proclama la Constitución. Pero establecer el ideario económico del nacionalismo antiespañol (no hay otro, por mucho que se empeñen los enfermos prisaicos de castroenteritis y truebarragia (el último, Jabois; la peste avanza) es más difícil.

Podríamos decir que su idea básica es robar a todos los españoles a cuenta del pasado inventado, pero la técnica va del socialcristianismo corrupto del PNV o la banda de los Pujol al comunismo sociópata de las Reducciones de los jesuitas en el Paraguay, que tanto recuerdan los disparates de ERC, la ETA y la CUP.

Políticamente, pues, hay dos bloques: el constitucional del PP, C’s y PSOE (éste último, según la taifa autonómica) y el anticonstitucional de comunistas y separatistas. Pero en materia económica, que es también política porque afecta a la propiedad, indisociable de la libertad, se observa un frente de las tres socialdemocracias -la tecnócrata del PP, la populista del PSOE y la navideña de Ciudadanos- infinitamente más sólido que el que debería unirles en defensa de la Nación y la Constitución.

Nada lo muestra como el coro de Montoro, que hoy presumirá del atraco perpetrado a las Sociedades obligándoles a pagar 8.000 millones de adelanto para compensar su incapacidad de controlar el déficit y el gasto.

El País, con una deuda de 3.200 millones de euros cuya ejecución impide Soraya, es el que más se distingue en presentar el atraco como una sabia forma de cuadrar las cuentas.

Pero, en rigor, el socialismo populista del PSOE y el belenita de C’s también truenan en el orfeón montoril contra las grandes empresas, a las que Rivera acusa de pagar poco… porque ganan menos.

Legalizar el atraco en Sociedades abre la puerta a hacerlo en el IRPF y demás impuestos y dibuja un horizonte terrorífico: el año que viene, cuando tenga que devolver lo atracado y lo haya gastado, Montoro cobrará dos años de adelanto, y dentro de dos años, tres, y así hasta la ruina. Pero las tres socialdemocracias, que son tres desgracias, dirán a coro: ¡Aaamén!

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