Juan Pérez de Mungía

Nacionalistas

Nacionalistas
Nacionalistas catalanes queman la bandera de España, en la Diada.

Aquí tenemos un problema, importante, el manómetro de la presión nacionalista indica dos bares, pero qué bares, serán los garitos abertzales en los que unos se ponen hasta el trasero de gintonics y metanfeminas por eso de que hablar de la guerra civil duele menos si se está pedo.

Nacionalistas no son solo los catalanes, vascos, gallegos, canarios y así sucesivamente hasta el infinito territorial. También lo son los de Torrelavega e incluso los del barrio de Chamberí, lo más castizo de la «madrileñez». Todos son nacionalistas y ay de aquel que no lo sea. Existen nacionalismos y subnacionalismos, incluso micronacionalismos y dentro de estos, las tribus urbanas. Esta es la jerarquía vertical, como la sonrisa de igual orientación. Las tribus una vez asientan la cabeza y se reproducen en el territorio adoptan una lengua e incluso un metalenguaje. Hay tribus urbanas itinerantes que adoptan el nombre de «okupas», se caracterizan por simular una baja renta al amparo de sus familias que les obliga a reciclar cualquier objeto y convertirlo en cualquier utensilio excepto en bombona de butano para que no falte la perola comunitaria. Hay muchas tribus, muy nacionalistas, los más, son los moteros que asocian su nación al asiento de la marca de su moto, visten cuero y añaden emblemas de cráneos e incluso cruces de Malta, algunos de ellos apuestan por las luengas barbas y otros por las patillas. Después de apostar quien pagará la próxima ronda se alejan con el rugir de sus motos. Sí, hay muchas tribus, micronacionalistas. Un ejército de reserva para lo que convenga.

Los nacionalistas son tantos que ocupan todo el espacio español, unos lo son tanto que son nacionalistas incluso para sí mismos y ponen en la entrada de su casa esa alfombra que reza «Bienvenido a la República independiente de mi casa», ¡Caramba! ya podían haber puesto «Bienvenido a la Monarquía Imperial de mi casa» porque aquí viven, si se tienen hijos, los reyes y reinas de la casa, aquellos que no paran de pedir caprichos y gobiernan las compras de los supermercados cuando sus padres, tienen intereses imperiales y luchan para que los reyes no se independicen.

Los nacionalistas pueden ser incluso políticos, estos son según su raíz etimológica, «polis» que cuidan el fervor étnico de las masas y garantizan el RH negativo original. Los portugueses son más vascos que los vascos. Eso por no hablar de la endogamia patronímica donde las personas tienen apellidos impronunciables, esos que requieren deletrear 100 caracteres o más, una media hora en total, como, por ejemplo, Erramundena Burionagonatotorecagageazcoechea Pagatzaurtunduagoienengoa. Y no era nacionalista. Los nacionalistas de ahora se llaman como los demás, Pérez, Garcia, etc. Cada vez que el maestro pronunciaba su nombre para pasar lista en clase, gastaba aproximadamente la mitad del tiempo. Menos mal que para evitarlo el maestro terminó por ponerse de acuerdo con este futuro funcionario y llamarle Ramón por aquello de la optimización lingüística. El lector comprenderá que esta persona era, en cuanto a sus apellidos el ser humano más vasco del mundo, el más original, único e intransferible, tan intransferible que nadie quiso casarse con el, tan nacionalista su denominación que producía rechazo. Por puro racismo.

A propósito de los apellidos, algunos cineastas los han reunido de ocho en ocho para hacer filmes y secuelas de los mismos, así según su comunidad disponemos de ocho apellidos vascos, ocho catalanes y pronto afloraran otros quince. Tal vez el modelo camina indefectiblemente a su extinción. Los estereotipos tienen poco recorrido, después de todo. Pero le daremos, a este director de cine, una idea, hacer una película con los ocho apellidos más comunes del mundo español, García, Fernández, González, Rodríguez, López, Martínez, Sánchez y Pérez, más de un 17,38% de los nacionalistas españoles, casi 7 millones de españoles que son hijos de nombres de pila, de pila recargable porque estos apellidos son tremendamente nacionalistas y se expanden por los territorios forales e históricos con tanta profusión que desplazan a los locales. Tan frecuentes aquí como casi en EEUU.

Los problemas complejos son inagotables y el nacionalismo es uno de tantos, un problema patrio. Patria no hay más que una, aquella donde se nace pese a las modas de los vientres de alquiler o maternidad subrogada, la fertilización in vitro y la adopción. Esta última supone un problema adicional con los niños y niñas de origen étnico asiático, donde una familia debe soportar a lo largo del periodo escolar el acoso, del mismo nombre, a sus hijos que con apellidos tremendamente catalanes poseen rasgos tremendamente chinos. Con la independencia se aplicarán leyes eugenésicas.

Que no llegue la sangre al río porque los ríos contaminados ya muestran sus aguas de color turbio gracias a los vertidos en el bajo Llobregat. Nacionalistas somo todos, tanto es así que muchos no le concedemos más importancia que a un pimiento de Guernica. En su conjunto, estos personajes, llamados españoles, por generalizar, acuden a sus trabajos, todos los días que pueden y los que no pueden también, aunque se caigan a chorros y tengan moquillo, porque un buen resfriado no es excusa suficiente para faltar al trabajo, que es lo importante. Lo más importante consiste es tirar del carro, ya tire del carro un burro catalán o un gato madrileño o un lagarto canario, aquí hay mucho toro y sobre todo mucho lince cazando ofertas en tiempos de crisis. Nacionalistas somos todos y este es un problema nacional, porque si fuéramos patriotas otro gallo nos cantaría, quizás el gallo galo que a punto estuvo de imponer el francés y que por poco nos cuesta nuestra nación y nuestro nacionalismo. Es necesario que todos vayamos a las urnas, por temor patrio, porque al final muchos de nosotros convertidos en polvo habitaremos una.

La estadística no miente, 17,30% tienen estos apellidos, García 1.378.000 3,48%; Fernández 851.000 2,15%; González 839.000 2,12%; Rodríguez 804.000 2,03%; López 796.000 2,01%; Martínez 788.000 1,97%; Sánchez 725.000 1,83%; Pérez 709.000 1,79%. Y, Errejón?

http://www.ociototal.com/recopila2/r_aficiones/apellidos.html

Erramundena (Ramón)

Burionagonatotorecagageazcoechea, un funcionario del ministerio de Finanzas en Madrid, en 1867.

Nota del traductor del artículo original en euskera: el nombre y apellidos citados se corresponden con una persona inexistente por lo que se entiende que es una licencia literaria del autor de este artículo

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