Rafael Reina

Es hora de cambiar

Es hora de cambiar
Rafael Reina. PD

EL reto más grande que tiene la política ahora, es ganar votos sin mentir y sin prometer falsas ofertas. A lo largo de cientos de años, los políticos nos han metido en cada elección, en cada mitin y en cada oportunidad, el precio a pagar puede ser muy cuantioso especialmente en tiempo.

Especialmente la izquierda, que durante años ha culpado a la derecha de todos sus males y la derecha, apoyada en una clase media relativamente estable, ha dejado que la izquierda siga con su pataleo y sus rabietas, para conformidad de la clase obrera.

Pero ha sido inevitable que la derecha que tarde o temprano siempre sube a la superficie como el aceite; Pero que en esta ocasión es tanta la cantidad de aceite, que la clase media también esta asfixiada dando; lugar a otra realidad, que la derecha necesita de la clase media para subsistir; sin la clase media sin compradores no hay mercado y sin mercado no hay ni derecha ni izquierda, tiene que haber mercado para que la industria subsista.

Yo creo que uno de los mayores errores en la economía, fue la integración de la mujer al mercado laboral; un movimiento impulsado por la izquierda, azuzando al feminismo en alas de la igualdad de la mujer… haciéndonos ver (sobre todo a la mujer) que la responsabilidad de la mujer en el hogar era menospreciada por el hombre, devaluando su aportación a la economía, el valor que representa la mujer en el hogar y de que hubiera una media de 3 a 5 consumidores por cada productor. Ahora estamos con 1 a 3 consumidores por cada productor y con una producción automatizada que en mucho casos está triplicada o cuadruplicada con respecto a los años 50’s y con el mismo proporcional salarios de los aquellos años, pero divididos entre dos.

La situación ya es insostenible en esas condiciones sin añadir, las súper-producciones de los países emergentes con su nulo peso consumidor en el mercado.

Las izquierdas, para paliar la situación que ellos mismos han creado, han ido incrementando los gobiernos, con duplicidades burocráticas, con «consumidores no productores» a base de crear «ficticias necesidades sociales» e inflar los gobiernos y agencias gubernamentales con infinidad de empleados, con proyectos de nula solución a los verdaderos problemas sociales, como son el paro, la salud, la educación, la seguridad etc. etc.

De ahí que hoy existan organizaciones pro-aborto, subvenciones a la natalidad y anticonceptivos gratis. Organizaciones animalistas y subvenciones a ganaderos para tener más carne y más barata en los mercados. Organizaciones que se encargan de protegerlo «todo» menos es ser humano y organizaciones que no protegen nada pero el ser humano. Todas organizaciones innecesarias en la sociedad pero necesarias para la economía.

En Estados Unidos por ejemplo, hay un departamento gubernamental, que se desplaza a países extranjeros, para enseñar a los ciudadanos que lo deseen, como deben de hacer para solicitar y obtener visados como refugiados políticos.

Al mismo tiempo existe todo un departamento gubernamental, dedicado a detectar el fraude inmigratorio en el país.

Pero la izquierda no quita el dedo del renglón, todos sus movimientos están basado en la mentira, desviar la opinión con parcialidad, informaciones trucadas, fotos de escenarios preparados y sobre todo, financiación fraudulenta, alegando propósitos y objetivos falsos.

Recientemente se está preparando un nuevo ataque contra Israel, basado en la archi repetida y manida mentira de los refugiados palestinos, con la colaboración de varios escritores de renombre internacional en necesidad, que invitan a visitar las zonas «ocupadas» por el ejército Israelí en Samaria y Judea.

Afortunadamente uno de los invitados, durante su visita «programada» pudo comprobar la obscuras intenciones del proyecto y averiguó que los fondos para la aventura, se están obteniendo de países Europeos (Entre los que está España claro), se ve que nos sobra tanto dinero, que podemos dedicarlo a mantener grupos terroristas, incluso si para ellos tenemos que sacarlos de nuestra pensiones.

Es a estos agujeros que la izquierda insiste en mantener a los que me refiero tanto, sanguijuelas que son difíciles de sacar cuando están incrustadas en la piel de la sociedad, parásitos que impiden el desarrollo pero que mantienen los ideales izquierdistas.

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