Rafael Reina

Vaya vaya con los Thyssen

Vaya vaya con los Thyssen
Rafael Reina. PD

Una familia, los herederos de judíos perseguidos por los Nazis, luchan contra poderes contundentes en una batalla para devolver bienes robados de la familia.

En la batalla épica que dura ya 16 años; sobre una pintura de valor incalculable saqueada por los Nazis, hay un punto en que todas las partes están de acuerdo:

Cuando Lilly Cassirer y su esposo huyeron Alemania antes del Holocausto, entregaron la obra de Camille Pissarro a cambio de sus vidas.

Al parecer, la baronesa Thyssen, tiene mas problemas que los derivados de reticencia a pagar impuestos como todos los demás, alguna de sus obras tienen un pasado bastante mas obscuro que los elegantes uniformes de la Hitleriana SS.

Los herederos de Lillie Cassirer y su esposo,ambos ciudadanos Judíos alemanes, en la Alemania Pre-Holocausto, «dono» uno de sus cuadros, un Camille Pissarro (Rue St. Honore, Apres-Midi, effet de Pluis» 1897 Lienzo, para lograr salir de Alemania a Inglaterra, por la persecución Nazi de aquellos días.

El cuadro tasado actualmente en más de 30 Millones de Euros, está en la colección de la Baronesa y bajo la custodia del Estado Español, en el Museo que la familia Thyssen tienen abierto al público (por el que la familia recibe no pocas prebendas); después de una novelesca trayectoria internacional, empezando en Alemania de donde fue requisado por Los Estados Unidos y de alguna manera, después de pasar por diferentes manos de coleccionistas y comerciantes de arte, llegó a manos de una galería de Arte de New York de quien fue adquirido por el difunto marido de la actual Baronesa, el Barón Hans-Heinrich Thyssen-Bornemisza, descendiente de la familia alemana Thyssen, propietario del imperio Industrial del acero alemán y uno de los más prominentes coleccionista de arte del siglo 20, cuando compró la pieza en 1976.

La familia Cassierer, está luchando por la recuperación de esta joya familiar, desde el año 2000, cuando conocido la existencia y la actual propietaria del lienzo.

Este lunes ha sido la última vista judicial del caso, en la sala de apelación en la corte de casos Internacionales, según declara el abogado familiar Mr. David Boies. (Aun habra que esperar para conocer el fallo.

«Este es una asunto de capital importancia, no solo por intentar reparar las atrocidades cometidas por los Nazis, pero por establecer unos principios que en la actualidad son de carácter mundial» declara el Sr. Bories. «Meses tras meses, estamos viendo como los robos de ISIS, de objetos históricos de valor de la cultura Musulmana, están siendo vendidos para obtener fondos para el Grupo terrorista» continua el Sr. Bories. «Permitir que España siga en poder de obras confiscadas ilícitamente; es enviar una señal que comprar objetos robados es licito»

El abogado del museo; Msr. Thaddeus J. Stauber, no niega la ilegalidad del original decomiso de la pintura, pero la legalidad de haberla comprado en buena fe años después (aunque no hubiera una investigación de su procedencia anterior).

Además añade; que la familia Cassirer renunció a su propiedad, cuando aceptó 13.000 $ del Gobierno Alemán, como compensación por la pintura desaparecida.

«No hay discusión sobre la historia de la pintura como dice el juez de la Corte de Los Ángeles, que examinó todas las evidencias antes de determinar el año pasado; que el museo es el propietario legal de la obra» añade el Sr. Stauber

Pero el Juez de Distrito John F, Walter, determina que bajo la ley Española, el museo es el propietario legal, Pero que la familia Carrirer, desconocía la supervivencia de la obra cuando aceptó la compensación económica del Gobierno Alemán en 1958 y que la familia nunca renunció a sus derechos.

Que su cliente, el bisnieto David Cassiere, indicó, que la familia no supo de la existencia de la obra hasta que su difunto padre, Claude, la encontró en un catálogo del museo.

Pues ahí estamos, ahora acusados de traficar con objetos robados…  ¿hay quien dé mas?

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