Victor Entrialgo de Castro

Servicio público

Servicio público
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Aparte de sus infraestructuras, un pais son sus lavabos y su servicios públicos.

El deterioro higiénico de las ciudades donde han entrado a gobernar Podemos y confluencias por culpa de los socialistas está adquiriendo un cariz en algunos lugares que rozan el estercolero, como un signo más de la degradación política.

Pero es que por si eso fuera poco, mientras Villa Meona tiene quince cuartos de baño, en los edificios públicos y administrativos de todo el pais se ha impuesto la moda de no tener, no ya servicio público sino ni siquiera una jofaina o un mísero aguamanil. Y un dia va haber un parto, un virus diarreico o un reventón prostático y los edificios públicos van a acabar graffiteados con orín como los alrededores de la zona de copas de un casco antiguo. Y los politicos, como siempre, sin enterarse de las cosas básicas, que es para las que estan ahi.

Por supuesto que resulta costoso mantenerlos limpios como los establecimientos y hoteles que merecen la pena, los únicos que debieran permanecer abiertos. Pero no puede pensarse que los administrados o profesionales que tienen que ir a Hacienda, Correos, cualquier organismo autonómico o a la Seguridad Social, van a estar libre de un mal cálculo, una piedra en el riñón, una indisposición, una mala pasada de la próstata o un apretón.

En lugar de tener lavabos en las Administraciones para sus administrados, que son quienes las pagan, en lugar de mantenerlos y vigilarlos con la anotación de la encargada que los adecentó por última vez, las niñas vomitan delante del expendedor de cita previa y los administrados terminarán por aliviarse junto a la máquina expendedora de la vez, que ahora viene con cifras, letras y algoritmos que para saber tu turno tienes que haber estudiado en Harvard.

Con el cuento de la Administración electrónica las administraciones echan a administrados y profesionales de los organismos y les privan de los servicios y los aseos públicos.

Necesitamos «Villameonas administrativas» porque no tiene por qué pagar el servicio el hostelero del café adonde el administrado tiene que aliviarse a toda mecha mientras despacha en la Administración, sin poder a veces consumir porque le ha llevado los últimos céntimos el recargo de un apremio de una Resolución administrativa.

En esta Administración electrónica despersonalizada adonde nos avocan, te dicen, lo mismo a un niño que a una persona mayor, que tienes que salir a la calle para orinar, lavarte las manos o refrescarte el pestorejo si te encuentras atribulado por una resolución administrativa. Y si es posible, que lo mires por la pagina web cuando no tienes ordenador. Vamos a una Administración sin servicios ni aseos públicos.

Antes, la Administración te decía Vuelva usted mañana, aunque necesitaras cosas para ya. Hoy, con el cuento de la Administración electrónica, pretenden que no vuelvas. Y por supuesto que si no hay más remedio, vayas con las necesidades y urgencias ya resueltas.

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