Santiago López Castillo

Refugiados, o Dios te ampare, hermano

Refugiados, o Dios te ampare, hermano
Santiago López Castillo. PD

No. No es recurrible acudir a la frase bíblica de los caminantes. No sé si la mendicidad de otrora era más sincera por un trozo de tocino con pan o la actual a base oenegés sin ánimo de lucro, y una leche, a cuya teta mediática se agarran los mocetones de refugiados que huyen de su país pero no mueven un músculo por su nación de origen. Al panal de rica miel, o sea, la demagogia y el falso progresismo, se adhieren las carmenas y las colaus incapaces de llevarse a sus propiedades a estos desarrapados en chandals de Adidas y que, encima, se sublevan en los centros de internamiento (que vayan al sureste asiático para que sepan lo que es bueno).

Sin incurrir en los extremismos, la retro-progresía, caca de la vaca, se adorna con los gestos humanitarios pero no deben ser bien avenidos cuando parte de Europa (Francia, Austria, Alemania, Gran Bretaña, Grecia y Turquía) toman sus prevenciones y ponen en solfa la frontera Schengen. Europa, dígase sin ambages, no puede albergar dos millones de africanos, lo que mi inolvidable Oriana Fallaci llamó «Eurabia».

Cierto que los países europeos hicimos mal la colonización, estoy cansado de decirlo. Pero se pusieron huchas blancas, negras y amarillas para las misiones. Lo malo es que los países de origen -los ricos, Arabia Saudí, Sudán, Angola, Sierra Leona…- tratan a sus súbditos como esclavos.

Me siento orgulloso, por otra parte, de cooperar con los dominicos de Selvas Amazónicas y otros misioneros que se juegan la vida enseñando la palabra de Cristo. Lo que no es óbice ni cortapisa para que parte de mi herencia la destine a los perros, mis perros, esos seres que te dan todo a cambio de nada y que verán a Dios, sin duda. Estamos viviendo -y más con este Papa ocurrente, populista, comunista- otra reunión de inmigrantes que huele a chamusquina por su permanente demagogia. Atufan, con todo mi respeto. Y siento, desde estas líneas, la zozobra y agonía de millares de seres que tratan de cruzar el Rubicón en busca del arca perdida.

Callan estos predicadores de Francisco, Carmena y Colau, tres patas para un banco, la acción de los mafiosos que embarcan sueños para derrumbarse ante el dique de las olas. Basta ya de gestos y halagos a favor de la voluntad popular. Llévense a los supuestos emigrantes a sus propias casas, el primero el Papa de la verborrea platense y luego esas munícipes que viven de puta madre. Por caridad… De la buena.

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