Juan Pablo Colmenarejo

PSOE: Todos contra todos

PSOE: Todos contra todos
Juan Pablo Colmenarejo (COPE). PD

Aunque el intento de rebelión de Errejón en Podemos pueda parecer de extrema gravedad, lo realmente preocupante para la estabilidad de nuestro sistema es el proceso de destrucción en el que está metido el PSOE.

Lo de Podemos acabará en purga o con un par de banderillas negras sobre el lomo de cada disidente en el coso de Carabanchel cuando llegue el invierno. Mal deben de estar las cosas en lo que queda del PSOE para que el procreador del desastre sea llamado a filas de nuevo para sofocar el intento de contragolpe de su vástago político.

Pedro Sánchez es producto del mismo zapaterismo que ha arrastrado a su partido al subsuelo electoral. Que la gestora del PSOE tenga que sacar a pasear a Zapatero -en un homenaje a alcaldes socialistas en León- para solapar a Sánchez no es más que la certificación de la gravedad de la fractura.

El PSOE está así por culpa de Pedro Sánchez, pero también por quien ahora es expuesto como antídoto.

No deja de ser una paradoja que quien puso a España a la puerta del rescate pueda servir de ejemplo redentor entre los escombros de un partido sostenido hoy con el oxígeno que le presta Rajoy, derogando a medias varias leyes y aumentado el gasto público.

Ni Zapatero ni nadie va a parar a Sánchez, porque, como dicen en la gestora socialista, «va muy a lo suyo».

El último secretario general en ejercicio volvía ayer para enfrentar otra vez a la militancia con los despachos. Montó un nuevo homenaje en El Entrego (Asturias) para darle un sopapo al presidente de la gestora y del Gobierno del Principado, Javier Fernández.

Las dos partes en las que se ha alineado el PSOE, bien es cierto que desiguales gracias a Andalucía, son conscientes del daño que se están haciendo. Susana Díaz prepara una victoria por aplastamiento el próximo verano. Sánchez no le va a permitir otra cosa.

Mientras Podemos va camino de ser una Izquierda Unida reforzada, el PSOE se mete en una tubería de gatos. Están en el «todos contra todos», una riña sin control de daños y, además, con las recetas socialdemócratas en manos del Gobierno de Rajoy.

Con Sánchez al volante del conflicto interno, Iglesias derrochando narcisismo y los independentistas enfadados a perpetuidad, hay Rajoy para mucho tiempo. Más legislatura de la prevista. Y no es poca cosa.

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