Julia Navarro

«Silencio»

"Silencio"
Julia Navarro. PD

Más de treinta y cinco muertos y numerosos heridos es el resultado del ataque de terroristas islámicos a la iglesia de San Marcos de El Cairo.

Treinta y cinco personas asesinadas por ser cristianas y sin embargo se pasa de puntillas y se mira hacia otro lado.

Es verdad que hay fanáticos islamistas, los del ISIS que torturan y asesinan a todo aquel que constituye un hándicap en su camino y lo mismo les da matar a hombres que a mujeres y niños. Se viene repitiendo, y con razón, que las primeras víctimas de los islamistas son precisamente los musulmanes.

Pero tampoco podemos obviar que en los últimos años es constante el asesinato de cristianos y por si les da pereza mirar demasiado atrás y nos centramos en los muertos del 2016 la cifra no puede dejar indiferente a nadie. A estos más de treinta y cinco cariotas cristianos asesinados por ser cristianos hay que añadir los ocho de Nigeria, más los de Indonesia también ese mismo mes. Sin olvidarnos del anciano sacerdote católico el padre Jacques Hamel, durante la celebración de la misa, mas los cinco asesinados en una aldea libanesa atacada por un comando islamista, o las 72 personas masacradas en Lahore en marzo a los que hay que añadir los asesinados en Yemen también en marzo…. La lista es interminable. Y no cuento aquí los atentados indiscriminados y brutales de París y Niza, sino solamente aquellos que se han cometido directamente contra comunidades cristianas. Aun así seguro que muchos de ustedes se preguntarán que a qué viene resaltar el asesinato de cristianos cuando tantas y tantas personas mueren víctimas de otros atentados además de en los conflictos bélicos y la respuesta no es otra que lo que intento es llamar la atención precisamente porque los asesinados lo son en su calidad de cristianos.

La Jerarquía de la Iglesia Católica viene manteniendo una actitud sumamente prudente para no entrar en conflicto con el Islam y esa actitud es inteligente amen de conciliadora, pero no obstante me parece a mi que no se puede pasar por alto que los fanáticos del ISIS están asesinado a miles de personas por el hecho de ser cristianos. Lo mismo que Hitler cebo su furia fanática en los judíos, los islamistas radicales se están cebando en los cristianos y no podemos olvidar que hay más de 324 millones de personas que profesan el cristianismo que viven en países en los que son susceptibles de ser perseguidos precisamente por su fe.

Por eso me parece a mi que no podemos seguir mirando hacia otro lado y no dar importancia a algo que realmente lo tiene: la persecución y asesinatos de miles de personas por sus creencias religiosas.

Mientras en la sociedad occidental la religión parece ser un inconveniente los islamistas tienen claro un objetivo: acabar con la civilización occidental y sobre todo islamizar por las malas a todo aquel que se encuentran a su paso. No lo digo yo, lo dicen ellos, solo hay que navegar por la RED para leer sus proclamas. Lo sorprendente es que en nuestro confortable y descreído mundo occidental no prestamos atención a estas amenazas mientras algunos gastan su tiempo en denostar a la Iglesia Católica, olvidando que afortunadamente en Europa hay una separación clara entre iglesia y Estado, por tanto la batalla es baladí. Pero eso si, temerosos y pusilánimes, los mismos que se enfrentan con tanta ira a la iglesia católica prefieren no meterse en camisa de once varas en lo que al islamismo fanático se refiere…

Ya digo que la actitud de la Iglesia es de prudencia y salvo lamentar la muerte de los cristianos asesinados no dice una palabra de más. Pero a mi me parece que no se puede seguir dejando pasar algo que afecta a los Derechos Humanos: que hay personas que son asesinadas simplemente porque profesan una religión, porque son cristianos.

Muchos dirán que como ellos no son cristianos no les afecta así que les recuerdo aquellos versos atribuidos a Bertolt Brecht que decían así: «cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas guarde silencio porque yo no era comunista… cuando vinieron a buscar a los judíos guarde silencio porque yo no era judío… cuando vinieron a buscar a los sindicalistas no dije nada porque yo no era obrero ni sindicalista…. cuando vinieron a buscarme a mi ya no había nadie que pudiera protestar… ¿Lo recuerdan?

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