Andrés Aberasturi

Cuidado con los amigos

Cuidado con los amigos
Andrés Aberasturi. PD

Anda el patio revuelto y aunque sus señorías se vayan de vacaciones sin aprobar -o no- los presupuestos, van a ser unas navidades movidas.

No parece que esas palabras que tanto se repiten en estas fechas hasta hacerlas ya tópicas, tenga en nuestro país demasiado recorrido: ni la paz parece que reine entre nosotros ni se anuncia próspero el año que empieza.

Todos andan a la greña y asentados ya en el poder, los síndromes comienzan a florecer como la gripe.

Andan en el PSOE de acá para allá organizando manifestaciones y contramanifestaciones, intentando retrasar el congreso unos y pidiendo que se adelante otros.

Buscan pero no encuentran una salida digna para todos pero ya no existe y un líder no se fabrica de la noche a la mañana. Y mientras tragando quina y aprobando a cara de perro techos de gastos y derogaciones que no llegan. ¿Qué está pasando? Pues que todo les ha salido mal y lo han hecho a destiempo.

Ahora mismo Rajoy les tiene cogidos por el cuello y por eso deja caer como quien no quiere la cosa lo de las próximas elecciones, porque las encuestas son nefastas para los socialistas y porque pase lo que pase alguien va a salir herido con o sin primarias.

El error de Sánchez, el mayor error, no fue su ya famoso «no es no»; creo sinceramente que lo que le llevará a los altares o a los infiernos fue -mire usted qué cosas- la entrevista con Jordi Evole donde confundió aciertos con errores y se colocó tan a la izquierda que ni la izquierda del propio PSOE parece sentirse cómoda ahí.

Están los militantes, claro, los «entusiastas del no es no» pero ninguno piensa en lo que ahora se llama la «postverdad»: vale, decimos que no* y? Porque detrás de esa interrogación están los de Podemos haciendo picnics en el Congreso y recordando la cal viva.

Los de Podemos; esa es otra. ¿Quiénes de Podemos? ¿Los unos o los otros o los terceros? ¿Los que purgan, los purgados o los que esperan? ¿Los que amenazan y se disculpan o los amenazados?

En qué poco tiempo se le ven las orejas al lobo del yo mando aquí y ni los besos en los morros entierran las hachas de guerra. Todo pretende ser muy fraternal en Podemos, pero ahí siguen sin saber si es mejor dar miedo o dar abrazos, cargarse el sistema desde dentro o desde fuera porque ya se ve que no es fácil hacer las dos cosas a la vez.

Y Rajoy, incomprensiblemente indiscutido desde dentro, frotándose las manos y mirando al tendido. Porque el tendido se las trae. Y no sólo es el PSOE y Podemos; es que cada vez que los independentistas catalanes abren la boca, le aseguran más la mayoría en España al PP.

Cada vez que Homs afirma «sí o sí habrá urnas, sí o sí habrá colegios abiertos y evidentemente no van a mandar ni los tanques ni matones, como ya pasó el 9 noviembre y va a volver a pasar en esta ocasión», llena de votos las urnas del PP. ¿Matones, tanques…?

Y es que la burguesía catalana que sostiene aún a los antiguos convergentes ya empieza a estar harta de que unos niñatos antisistema como los de las CUP les tengan cogidos por sus partes.

Las CUP son al partido de Puigdemont lo mismo que Podemos al PSOE sólo que en peor. Una vez más se hace verdad que hay que cuidarse más de los amigos que de los enemigos.

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