Santiago López Castillo

Independentistas pirómanos

Independentistas pirómanos
Santiago López Castillo. PD

¿Quiénes son estos tipejos? Esto, dicho en fino, porque se me viene un tropel de adjetivos descalificativos. Es la chusma que se llama «nación» y yo pope de la iglesia ortodoxa. No contentos con negarse a cumplir las leyes, hacen capillitas irreverentes contra el Estado, y dentro del Estado, el Tribunal Constitucional que, para este humilde opinante, es un cero a la izquierda. Cataluña, pese a que les pese a los desaforados nacionalistas, es España. Palabra que no pueden pronunciar ni enjugándose la boca con perborato. El Estado español, que para los desmemoriados separatistas, proclamó Franco en 1939.

Estamos hasta los mismísimos cuando un sí día y otro también los enfermizos catalanistas queman banderas, fotos del Rey y retiran bustos del anterior Jefe del Estado. Y no pasa nada. Creo que no le falta parte de razón a Aznar cuando critica esas prisas del Gobierno Rajoy para darse el pico con estas bestezuelas a sabiendas de que no les van a hacer ni puto caso. El ex presidente tuvo a bien -con la diligencia de Mayor Oreja- combatir la kalle borroka y no pasó nada, pasó que han vuelto a las andadas para dar una soberana paliza a dos agentes de la Benemérita y a sus respectivas parejas. Estoy cansado de decirlo: Companys proclamó la independencia en plena II República, fue detenido, encarcelado y en el franquismo, muerto y sepultado.

Saben, estos burriciegos, que sus acciones quedarán impunes. Que esto es jauja y seguirán en pos de sus objetivos. Y sacarán urnas para el referéndum en cajas de zapatos Segarra, que, por cierto, buenos eran para los escolares de antaño y se vendían los jueves con un manojo de globos de regalo. El Puigdemont, ese presidente por conveniencia, que tiene el pelo mugriento, responde a los buenos deseos de Sáez de Santamaría con una revuelta parlamentaria de la Generalidad (en español, por favor). Eso se llama educación, buenas maneras, tus muertos. De otra forma, desafío, desacato, alta traición. Y se mecen en la poltrona de la aldea es gracias a que orgánicamente forman parte de la organización del Estado, como los Mossos de Esquadra que dependen jerárquicamente del Ministerio del Interior.

Y montan el numerito ante el TSJC (Tribunal Superior de Justicia de Cataluña) y ante la Audiencia Nacional como hoolligans de baja estofa y el enfermizo Homs presupone que llegarán los tanques al Paseo de Gracia o si no, los matones. Los únicos chulos y matones que hay en aquella para mí muy querida región son los indigentes culturales a los que hay que decir que Cataluña nunca existió como nación. Que viven de ensoñaciones y que cuando entraron las tropas de Franco se cuadraron brazo en alto y hoy lo siguen levantando a hurtadillas para seguir trincando del Estado. España nos roba. Los cojones treinta y tres.

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