Jaime González

… Y la luz se hizo

Contra la pobreza energética

... Y la luz se hizo
Jaime González. PD

La diferencia entre la buena y la mala política es que la primera no necesita explicaciones ni libro de instrucciones, ni manual de funcionamiento. Llega a la gente sin rodeos -el salario mínimo subirá un 8 por ciento, se prohibirán los cortes de luz a los consumidores más vulnerables…- ni interminables circunloquios.

La mala política recurre a innecesarias perífrasis verbales que actúan como un velo para ocultar la verdad y se pierde en insufribles disquisiciones para tratar de justificar lo injustificable.

Las dos medidas que el PSOE ha logrado arrancar al Gobierno son un ejemplo de que cuando se centra en lo esencial, y baja de las musas al teatro para ponerse en el pellejo de la España real, su labor de oposición adquiere un valor fundamental, necesaria para dar respuesta a los problemas sociales de un país en el que la lucha partidaria había roto los puentes del consenso.

Es ahí, sobre las espaldas quebradas de la gente, donde la política ejerce su poder curativo, esa noble misión terapéutica que la dota de utilidad y sentido. Y es ahí donde el socialismo tiene que salir al reencuentro de sí mismo.

Cuando el PSOE es fiel a sus siglas, gana; cuando se mete en el jardín de la España plurinacional y en el modelo de Estado confederal, amén de otras zarandajas identitarias, siempre sale trasquilado.

Cuando se deja de proclamas incendiarias para hacer auténtica política social, el socialismo muestra su rostro más cercano; cuando se une a los nacionalistas y a Podemos para recortar los poderes del TC, se aleja de la gente y se convierte en una sombra de sí mismo, en un partido errático y desnortado, preso de sus propias contradicciones.

La buena política huye de las justificaciones impostadas. Se entiende a la primera y no recurre a interminables exégesis que al final se vuelven en contra como un bumerán; la mala política es la que no puede explicarse en un titular y recurre a vacuos eufemismos que cumplen el papel de chuscos trampantojos.

Si el socialismo entendiera de una vez que lo que la gente no comprende a la primera jamás le resultará políticamente rentable, dejaría de meterse en jardines que solo abonan el terreno del soberanismo. PP y PSOE llegaron ayer un acuerdo contra la pobreza energética. Hágase la luz. … Y la luz se hizo.

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