Victor Entrialgo de Castro

Misterio

Misterio
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Los niños son los Reyes. Las mujeres los pajes. La Navidad un Belén. La familia un Dios. De pronto un árbol que baja del trastero brota con luces en medio del salón y se forma un Belén. La mula y el buey, la vuelta de los expatriados, que si no fuera por Navidad no encontrarían fecha, ahora no encuentran vuelo. Dias en los que sufren las puertas del coche recorriendo supermercados, casi tanto como el pavo, el cordero, las cestas de navidad, el corte inglés, la loteria, la pista de hielo, el almendro y los regalos. Dias de recordar pero hay que continuar. Los ausentes se hacen presentes, Paco Martinez Soria, Chencho y la Plaza Mayor, las burbujas del freixenet. Dias de sorpresas, de jugar, hacerse niño, de vino y copas, de reunión de antiguos alumnos, de cenas familiares que disparan los nervios, la inflación y la glucosa. De fiestas de fin de año con Ramonchu y Ana Obregón, amigos para siempre, cogorzas sin fronteras y faltosos anónimos. Los niños encantaos con el ajetreo y las mujeres practicando el cambio de regalos, deporte abnegado pero en el fondo encantado, porque huyen lanzadas al recreo de la tradición y de las cosas escapando dias enteros del lío que han montado, gracias a Dios y a la tradición de la que son depositarias y de cuya abnegada labor todos somos deudos, aunque deudos histerizados. Es difícil vivir los ritos y la Navidad religiosa, el nacimiento en un portal, en cada portal, de un libertador de cada uno, el misterio en medio del paganismo y todos estos otros misterios en medio de esta subida de tensión generalizada. Pero, además del Misterio y la creencia somos animales periódicos puros. Necesitamos ritos de paso. Y si no existiera, habria que inventarla.

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