Rafael Reina

Un día de vergüenza histórica

Un día de vergüenza histórica
Rafael Reina. PD

Un momento de vergüenza histórica para un país que se declara democrático, defensor de las libertades, de las igualdades y anti terrorista.

Con este apoyo, se alinea con aquellos que están robándonos nuestro sudor, suplantando a los verdaderos refugiados, uniendo sus voces a los que usan niños para terrorismo, subyugan a las mujeres, desprecian los valores humanos, criminalizan a homosexuales, persiguen a Cristianos y asesinan a civiles.

Con este ademan, apoya el terrorismo no solo hacia el estado Israel, pero en el mundo.

Es mi país, donde he nacido pero no los principios éticos y religiosos con los que yo crecí. Los políticos han desvirtuado y perdido todo sentido de sensatez, de corrección, de humanismo y se dejan llevar por las corrientes y no por los principios.

Que es lo que pasa en el mundo, no es fácil de explicar, no se entiende que culturas que han tenido como estandarte unos principios religiosos, hoy vean como asesinan a los de sus mismas creencias y aun así se alineen con sus asesinos.

No se puede explicar que quienes han tenido la familia como la base de la sociedad, que se supone han nacido y crecido en un núcleo familiar de amor y cariño, hoy tengan comunidad, con los que envían a niños de 8 y 10 años, para inmolarlos con explosivos a control remoto, cuando se encuentran entre otros también inocentes.

Que podemos esperar de políticos de un país con una cultura que gasta millones en mantener los derechos humanos, que se asocien con quienes degüellan o queman vivos a quienes no piensan como ellos, que despeñan, ahorcan, queman o matan a palos a quienes no creen como ellos, ¿qué podemos esperar de ellos… que mañana se sientan justificados para hacer lo mismo con nosotros?

Una tremenda fuerza se ha desatado en nuestro planeta, un tremendo poder ha invadido las mentes de los que tiene el poder, un tremendo mal aflige a nuestra sociedad, mucho más fuerte que el orgullo o la ambición incluso más aterradora que el mismísimo odio, es la indiferencia y la pérdida total del aprecio por la vida.

Estamos abrazando todo los peores males que existen, estamos justificando las más extremas desviaciones, estamos alentado los más despiadados hacedores del mal, para que sean nuestro héroes y lo estamos haciendo nosotros la minoría silenciosa, lo estamos haciendo mientras somos espectadores en un teatro, donde pagamos a la salida, la entrada fue gratis.

Cuando un líder de la primera potencia mundial, llega a la bajeza del revanchismo por motivos personales, poco podemos esperar de la clase política, de ese progresismo de a saber Dios de que barranco.

Esto dará alas al terrorismo y veremos pronto un aumento en Israel y el temido contraataque del ejército, mal se presenta el año, con una izquierda dispuesta a sabotear cualquier cosa que huela a solución a enmienda o a enderezar.

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