Salvador Sostres

Populismo: Fundéu elige la palabra del año

Populismo: Fundéu elige la palabra del año
Salvador Sostres. PD

Populismo es aprovecharse del poder en lugar de ejercer la autoridad. Populismo es dar la razón a la turba en lugar de explicársela. Populismo es decir «no somos elitistas» para empatar -por miedo a sobresalir- con la cochambre. Populismo es tratar de esquivar la responsabilidad personal buscando culpables imaginarios. Populismo son las tonterías en las que llegamos a creer por no creer en Dios, en su Hijo y en el Espíritu Santo.

Populismo es quererse ahorrar el precio de cada cosa, escribir distinto de lo que se vive, exigir a los demás lo que uno en su lugar no sería capaz de hacer; populismo es el linchamiento, la falta de piedad, la apología de lo que nunca funcionó, haber arrasado con todo e insistir en querer tener razón.

Cuando termina el humor empieza el populismo, tal como el totalitarismo surge siempre de la ausencia de misericordia. Populismo es proponerte como solución cuando eres el problema, basar tus promesas en el dinero de los demás, la libertad sin responsabilidad, la democracia sin la Ley, tener la piel fina y la autoexigencia relajada, llamar fascista a quien no piensa como tú y tratar de silenciarle en lugar de rebatir sus argumentos con audacia.

La victoria del populismo ha sido apabullante en nuestro quehacer cotidiano, y es dramático tener una ciudadanía tan débil, tan fácil de engañar, con tanta vanidad y tan poca autoestima, tan gregaria como incapaz de tomar las riendas de su vida. Podemos es populismo, pero también el PSOE de Pedro Sánchez y Ciudadanos, y entre los tres llegaron a sumar una absoluta mayoría populista que no dice nada bueno de España.

«Populismo» ha sido designada, y con razón, la palabra del año. Pero lo mejor de este 2016 que hoy termina es que, la gran batalla política, el populismo la perdió frente a un Rajoy que ha demostrado saber manejar los tiempos mejor que nadie.

De todos modos, estuvimos tan asomados al abismo que a algunos todavía no se nos ha pasado el susto. Me alegro de que Rajoy sea el presidente y de que la recuperación económica tenga su continuidad pese a los alborotos; pero sobre todo me siento aliviado porque, gracias a Dios, no gobiernan los otros.

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