Cristiano Brown

La regeneración democrática no se logra en dos días

La regeneración democrática no se logra en dos días
Cristiano Brown. PD

Si un partido o político promete que al día siguiente de llegar al Parlamento los golfos irán a la cárcel y las instituciones marcharán sobre ruedas, es un vende motos o populista.

Todo proyecto requiere un análisis previo que determine el alcance y los objetivos que se pretenden lograr, una adecuada planificación en el tiempo y saber cómo se van a financiar las actividades que se quieran acometer.

La crisis institucional que vive España hace necesario un mayor esfuerzo por parte de todos para regenerar nuestra joven democracia. Esta crisis no es solo culpa de los políticos, sino que es un problema conjunto que debemos afrontar colectivamente como sociedad.

Una ley electoral más justa, permitir listas abiertas o desbloqueadas, acabar con los aforamientos, y garantizar la independencia de la justicia de manera real y efectiva son algunas iniciativas que sí se podrían introducir a medio plazo, es decir, durante esta legislatura (en principio, 4 años). Eso sí, la falta de ambición y voluntad política de los actuales representantes en el Parlamento dificultan que se materialicen.

Sin embargo, consolidar una auténtica regeneración democrática requiere mucho más tiempo. En primer lugar, habría que incluir reformas en el propio sistema educativo para crear una sociedad más crítica y respetuosa con las propias leyes. No puede ser que la sociedad vea normal pagar servicios sin facturas para ahorrarse el IVA. No puede ser que copiar en un examen, colarse en el metro o robar en un supermercado sea visto como un gesto de valentía y aplauso por parte de los compañeros de clase. No puede ser que un presidente de Gobierno mienta descaradamente en el Congreso de los Diputados y no tenga coste electoral alguno.

Por otro lado, me gustaría recordar que en España sigue habiendo muchísimos cargos públicos, principalmente en los ayuntamientos y de diferentes colores políticos, que sienten pasión por su trabajo y se dedican a la profesión con verdadera vocación de servicio público. Posiblemente estos sean los primeros perjudicados por el mal funcionamiento o desprestigio de las instituciones debido a que tendemos a generalizar y a incluir a todos en el mismo saco.

La crisis institucional que vive España hace necesario un mayor esfuerzo por parte de todos para regenerar nuestra joven democracia. Esta crisis no es solo culpa de los políticos, sino que es un problema conjunto que debemos afrontar colectivamente como sociedad.

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