Santiago López Castillo

El día en que los podemitas no vieron la luz

El día en que los podemitas no vieron la luz
Santiago López Castillo. PD

No me imagino todavía ese día porque aquí somos muy lerdos y muy zafios y hemos practicado el timo de la estampita. Esta caterva que invadió el Congreso de los Diputados, que hacen pedorretas a las instituciones, hacen hasta equilibrios circenses, también se puede decir el payaso, sólo quieren estar en candelero. Deben ser aquellos alumnos que se lanzaban pelotillas con tirachinas de goma en la clase.

Dicen que andan peleadas varias fracciones del grupo comunista. Yo no me lo creo, mire. Al que disiente se le fusila y hasta aquí todo terminado.

– ¿Y qué hacemos hoy…? -pregunta El Coleta.
– Pues hacernos los demócratas -contesta Errejón, el chico vestido de asambleario y con gafitas de cero por la derecha y la izquierda. Pelearnos como la fuerza plural que somos…

Lo mismo te sacan una teta para el nene y la nena como dos machos, bueno, para entendernos, y sin retintín, se dan un beso en los morros, pero no les mire mal porque le denunciarán a uusted por homófono o no sé cuántas cosas más. En el repertorio, también está el asalto al cielo y entrar en las capillas a pecho descubierto. Acción que se va quedando obsoleta por mor de los juzgados.

– ¿Y qué otra cosa más se os ocurre?

Pues salir a la tribuna de oradores en bragas, en dodotis o con el miembro fuera. Recuerdo que en tiempos de la transición, el PSOE marxista-leninista, hoy borrada aquella adscripción con miga de pan, fomentaba entre la juventud follar por las calles, parques y jardines. Y, a ser posible, en 3 dimensiones; es decir, que se viera desde cualquier lado.

Luego tienen a ese pobre ser que es el vivo retrato de Stphen Hausking, que da lecciones a todo el mundo pero menos a sí mismo y no cotiza a su empleado de hogar pese a criticar a la mayor parte de la población que no declara este servicio, la mayoría irregular (ecuatorianos, peruanos, rumanos, ucranianos…). Estos sabandijas de Podemos hablan mucho y no hacen nada, cobrar. Los regeneracionistas. Que lean a Joaquín Costa, pero si no saben quién es. En Efecto.

Déjenlos bajo tierra. No para que se asfixien, sino para que estén un tiempo sin ver la luz, ellos que lo han visto todo sin darse cuenta de que no vieron nada. Cegatos. Los que quieren cambiarnos la vida. No, miren; déjennos vivir. Que a ustedes les respetamos. Aunque lleven mocasines color corintio y peinen coleta, también pendiente, tres piercing en la nariz, oreja y en ciertas partes pudendas que joden.

Prometo no dedicarles un renglón más a estos cantamañanas que están afiliados a los políticamente correctos y a los sindicatos que yo les llamo tri-vagos. Tengo varios billetes para Venezuela pero prefieren la vía por transferencia y a ser posible que no deje huella. Con el tiempo, estos petimetres de facultad terminarán siendo lavaplatos, ordenadores o bolígrafos, pongamos por caso. Todo menos que nos conviertan en medio tontos.

Casi ningún tonto -decía Cela- se sabe tonto y casi todos los tontos no se reconocen tontos del todo ya que al hacerlo supondría gozar de un punto de inteligencia.

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