Victor Entrialgo de Castro

La realidad es mentira

La realidad es mentira
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

No me apasiona la realidad virtual. Porque no es realidad. Y la electrónica, siendo increíble, ni es próxima ni sensual. Vivimos en el mundo de la suplantación y en la creencia de que porque determinadas cosas son más rápidas, fáciles o novedosas son mejores y todo es progreso y verdad.

Menos mal que la naturaleza humana tiene una gran cosa, que al ser consustancial al ser humano la paradoja, hasta un faltoso puede decir cosas que hagan pensar. Despues de lo de Julien Assange, Eduard Snowden, los correos de Clinton y los hackers rusos, Donald Trump ha dicho que si usted quiere enviar una comunicación importante con seguridad, hágalo a la antigua usanza.

Nada como escribir a mano a la luz de una vela en un pergamino lacrado con la cera de la llama y ordenar al chambelán que haga venir al galope a un heraldo a caballo para que parta esta noche sin dilación con el salvoconducto a los confines de la tierra. Sería bonito, no me digan que no.

Ya hace más de un siglo, en cierta ocasión, escribió Machado a Unamuno, «Empiezo a comprender»el valor de las cartas. En ellas se dice lo que siente, fuera del ambiente social, donde ni el hombre se oye a sí mismo, ni oye a su prójimo.

Sería sorprendente que un necio iletrado y zafio que ha sido elegido Presidente de los EEUU fuese ahora el que, aparte de meternos en mil lios, volviese a enseñar a escribir a los niños de los países desarrollados y evitase la desaparición de la escritura de Occidente. Eso si que tendría guasa.

Porque hay una parte de realidad que las máquinas que llevan ahora nuestros salvoconductos están dejando por el camino. El caballo, la capa, el embozo, el sombrero, la espada, el cortejo, la sensibilidad, los matices de la expresividad, el uno para todos y el todos para uno.

El amanecer, la excursión, los manteles sobre la hierba, las comidas al borde de los ríos, los animales, el canto de los pájaros, la merienda, el sol del atardecer, la conversación en torno al fuego o la chimenea. Nada de eso está en internet. Prueben a decirle a sus hijos y a decirle a si mismos que hay vida fuera del chisme. La realidad no existe. Ha sido sustituida por una mierda de cristal.

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