Manuel del Rosal

Renta básica universal: la nueva esclavitud

Renta básica universal: la nueva esclavitud
Manuel del Rosal García. PD

«El ruiseñor se niega a anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría» Khalil Gibran, poeta, ensayista y novelista nacido en Líbano

«Ante la incapacidad de crear empleos, están experimentando como sustituir un trabajo digno con un salario justo, por limosnas humillantes y degradantes»

Puede que el siglo XX, sea el último siglo en el que los hombres forjaban su futuro desde la libertad y la responsabilidad inherente a ella. Puede que sea el último siglo en el que, con arreglo a sus capacidades y a su inteligencia, el hombre creaba, desde un presente dedicado al trabajo, su futuro y el de sus hijos. Este siglo XXI ha dado el pistoletazo de salida a algo que matará el futuro de los hombres, más aun, el futuro que puedan forjarse ellos mismos. Ese algo es: LA RENTA BÁSICA UNIVERSAL, que eliminará las oportunidades para entronizar las limosnas, que hará del hombre, no un sujeto activo, sino un sujeto pasivo cuya función consistirá en una fidelidad perruna a su amo: El Estado.

Ya lo admiten sin rubor: se ven incapaces de generar las condiciones para crear los empleos que se necesitan y empiezan a buscar alternativas. En Finlandia se va a hacer un experimento social que consiste en dotar a 2.000 ciudadanos de una Renta Básica con la que no morirse, pero tampoco poder vivir. Si alguien cree que los experimentos sociales los hacen para beneficiar a los ciudadanos es que es tonto de genética. Los hacen para acondicionar aún más a los ciudadanos; mentalizarlos para que vayan entrando en la idea de que vivirán mejor bajo las condiciones que se van probando en esos experimentos y que les llevaran a lo que pretenden: forzarles a sobrevivir con una renta mínima con la que cubrir sus más elementales y primarias necesidades y, ¡¡por supuesto!! situarles en la creencia de que es al Estado al que le deben la mísera vida que llevaran, una vida supeditada a las órdenes que el Estado establezca, la principal de las cuales será «la sumisión al Estado» ¿Cómo se ha podido llegar a esto? Fundamentalmente porque los ciudadanos llevan años apostando por una seguridad con cadenas, no por una libertad con su responsabilidad, sus peligros y sus riesgos.

El psicólogo y filósofo humanista Erich Fromm, en su libro «El miedo a la libertad» explica muy bien como el hombre se está inclinando sumisamente hacia la pérdida de la libertad a cambio de seguridad. «El individuo está ante la disyuntiva de unirse al mundo del trabajo creador o bien de buscar alguna forma de seguridad que acuda a vínculos tales que destruirán su libertad y su yo individual» Hoy los ciudadanos se encuentran en la incertidumbre por la fragilidad de su situación laboral; «ellos» lo saben y, crean crisis de las que «ellos» salen más reforzados y los ciudadanos más frágiles, para dar el paso siguiente: ofrecerles la seguridad bajo el amparo de limosnas que humillan, desmoralizan y acaban con la dignidad que el trabajo da al hombre. «Buscan refugio en la sumisión o en alguna especie de relación con el mundo que prometa aliviar esa incertidumbre, aun cuando les prive de su libertad». «Europa huye con pánico de la libertad y camina hacia la adquisición, en su lugar, de nuevas cadenas» Para mí, la Renta Básica Universal puede aliviar la tensión, a veces insoportable, de la incertidumbre del hombre de hoy, pero a un precio en el que entran la pérdida de libertad y la pérdida de dignidad. Esa renta es la limosna de quienes, durante el banquete que se meten, arrojan el hueso al perro; además no modifica en nada las relaciones de poder, muy al contrario, agudiza el que ya tienen los privilegiados. La Renta Básica será la nueva esclavitud, sin trabajos forzados – de momento – pero exigiendo una fidelidad perruna a quien la recibe de su amo, en este caso el Estado. El hombre que malvive de una renta vitalicia pierde su autoestima. Esa estima y sentido de la dignidad que al hombre le proporciona el trabajo, es borrada, y el hombre se convierte en un esclavo de quien le proporciona ese mínimo vital; una esclavitud sin cadenas físicas; son cadenas psicológicas mucho más dañinas. «El individuo entrega su propio yo y se despoja de la libertad» entregando su yo y su libertad a cambio de una seguridad con cadenas que le mantiene anestesiado contra la tortura de la duda y la incertidumbre. Si algo hacía falta para destruir la sagrada individualidad, diferencia y libertad del ser humano, la Renta Básica Universal será instaurada para ello. Una masa ingente de hombres y mujeres pasarán sus vidas oscuramente, sin incentivos, sin ilusiones, sin futuro porque el futuro se forja con el trabajo del presente. Se alimentarán físicamente con la limosna estatal, pero perecerán en la inanición mental de quien, desde que amanece hasta que anochece, nada tiene que hacer, nada que esperar. Sus vidas serán como un electroencefalograma plano.

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