Victoria Lafora

Digo, me desdigo, y digo

Digo, me desdigo, y digo
Victoria Lafora. PD

La ministra de Sanidad, Dolors Monserrat, ha montado un lío descomunal en uno de los sectores más frágiles de la sociedad y con un tema polémico como es el copago farmacéutico. No es una emisora de radio el sitio más adecuado para dejar caer la posibilidad de aumentar el coste de los medicamentos a los pensionistas con más ingresos, ni las redes sociales el vehículo de comunicación idóneo para desdecirse.

Lo peor es que, al día siguiente, ayer, insistió en el tema y reconoció que se está estudiando. La técnica del «globo sonda» es habitual en política. Se deja caer una reforma y, en función del rechazo social que suscite, se retira o se aplica. Pero incluso este engaño tiene su arte y su técnica. La responsable de Sanidad ha pecado de inexperiencia o, lo que aún puede ser peor, de falta de idoneidad para el cargo que ocupa.

La Sanidad Pública es uno de los pilares del maltrecho estado del bienestar, ha sufrido durísimos recortes durante la crisis. No se puede jugar al ratón y al gato con los derechos ciudadanos. La progresividad en el pago de los medicamentos, que es lo que pretende el Gobierno, y que resulta positiva y lógica en Hacienda, no se puede aplicar aquí, porque la gratuidad de los medicamentos de los jubilados es un derecho y los derechos no admiten progresividad alguna.

La atención sanitaria pública, gratuita y universal no es un regalo del gobierno benefactor. Se financia con los impuestos de todos los españoles y, al igual que la prestación económica por jubilación, se disfruta porque se ha cotizado toda la vida laboral.

Si la ministra pretende, o pretendía, o vuelve a pretender, que los jubilados que cobren por encima de treinta mil euros anuales paguen más, estará castigando a los que perciben el importe máximo, es decir, a aquellos que han trabajado hasta el último día que permite la ley. ¿Está incentivando la jubilación anticipada? ¿Cree de verdad la ministra que los pensionistas que han cargado sobre sus espaldas (muchos de ellos lo siguen haciendo) la economía familiar y el sustento de hijos y nietos se merecen este trato? ¿Esta era la promesa de no más recortes de la campaña electoral? Mariano Rajoy debería aleccionar a los miembros de su Ejecutivo sobre las limitaciones que la minoría parlamentaria impone. Antes de hablar, Dolors Monserrat, debería saber que sin el apoyo de la oposición su afán justiciero con los pensionistas no tendrá futuro. ¡Menos mal que se ha acabado el rodillo de la mayoría absoluta y los ministros no hacen y deshacen a su antojo!

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