Santiago López Castillo

Los demócratas, anti demócratas

Los demócratas, anti demócratas
Santiago López Castillo. PD

Resulta curioso que los/las que claman por la democracia se nos revelan como los/las más anti demócratas. Sucedió a las pocas horas de que Trump hubiera tomado posesión del cargo en la Casa Blanca. Cientos, miles y hasta millones de féminas enfervorizadas, tirando al histerismo, se manifestaron contra el nuevo regidor de los Estados Unidos.

– ¿Pero no ganó las elecciones…?

– No, al parecer.

Esta es la moda. Yo acato las normas electorales siempre y cuando me beneficien. De lo contrario, como hacen los independentistas catalanes, me las paso por el forro de los cojones.

– ¿Y fueron a votar…?

– Tenían las papeletas.

Estos antisistemas, bien sean machos o hembras, le echan una demagogia que espantan. Y siempre con el pueblo, la soberanía popular, todo para el pueblo pero sin el pueblo (leer el doctrinario de Lenin). Donald Trump te caerá bien o mal, pero ha ganado las elecciones sin despeinarse el flequillo de agua oxigenada. El nuevo regidor estadounidense es el presidente republicano que con mayor margen ha ganado a los demócratas. Y aquí no se puede decir que las mujeres no podían votar ni tampoco los negros, ni los homosexuales ni los transexuales.

Con este acoso, los alborotadores, van a paralizar a una nación, la más importante del mundo. Léase en los anaqueles lo que es el totalitarismo o el comunismo (1). Pero aquí ya no se lee nada, ni el TBO, que era nuestro confortador tebeo de los domingos juntamente con unos cromos de Dick Turpin o de jugadores de fútbol. ¡Qué bella era la infancia!

Hoy, talluditos, y peinando canas, el mundo mundial no parará contra el presidente norteamericano y sin pararnos a pensar que esa postura redundará contra los intereses de las naciones que la circundan. Trump, finalmente, en su alocución no ha dicho cosas extravagantes: los estadounidenses, primero; asimismo, sus productos; igualmente, sus industrias, y ya está bien de sacar a Europa de sus conflictos bélicos, cuestión inapelable.

Las hordas marxistas seguirán en su estrategia. Leña al poderoso, capitalista, mamón. Lenin, en su ideario, para implantar la revolución decía que todas las acciones deberían ir unidas a la palabra «democracia» y luego apoderarse del poder. Recomiendo a los ingenuos o ignorantes que lean el libro de Ortega «La rebelión de las masas». En el que afirma que el estatismo es la forma superior de tomar la violencia y la acción directa constituidas en norma.

PD.- La mayor parte de los medios hispanos, los más progres de la raza calé, se ha sumado a la cacería.

 

(1) Pablo VI . Ecclesiam suam. 1964.

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