Esther Esteban

¡Cobardes y miserables!

¡Cobardes y miserables!
Esther Esteban. PD

Hemos visto estos días, en la televisión, la brutal paliza que le dieron a una joven de 19 años en la puerta de un pub de Murcia una decena de energúmenos cobardes y encapuchados, pertenecientes, presuntamente, a un grupo de extrema izquierda. Hemos sabido también de la muerte de Bimba Bosé a los 41 años que ha dejado consternado no solo al mundo de la cultura, sino a la mayoría de la gente de bien de la sociedad española. La modelo y cantante no pudo superar el cáncer de mama, con metástasis en los huesos que padecía desde hace algo más de un año, y esa desgracia que, debía conmover a cualquiera, ha servido para que unos cuantos energúmenos -cobardes y abyectos haya utilizado las redes sociales, amparándose en el anonimato, para difamar e insultar gravemente a la modelo y su familia.

Yo no hago una distinción ideológica entre los cobardes malnacidos que ejecutan actos de este tipo -como hacen algunos que utilizan sus ideas siempre como arma arrojadiza -y como es lógico me da igual que uno de los agresores de la chica al parecer sea militante de Izquierda Unida o que sea la ultra derecha xenófoba y fascista quien pueda estar detrás del ataque a la familia Bosé. Ambos hechos son repugnantes sin paliativos.

Algo muy malo está pasando en nuestra sociedad cuando hay sectores que, amparándose en la libertad de expresión, promueven el odio y la violencia como si fueran una forma de convivencia inevitable, cuando todos sabemos sobradamente y la historia nos lo recuerda constantemente, que el odio engendra más odio y la violencia más violencia.

La joven estaba sola fumando un cigarrillo en la puerta cuando fue asaltada por un grupo de hienas, tras recriminarla que llevaba puesta en su muñeca una pulsera con la bandera española. Los arrestados por la agresión tienen entre 18 y 39 años, son todos de nacionalidad española y la Policía pudo proceder a las detenciones gracias al vídeo que grabó y difundió uno de los testigos y al de las cámaras de seguridad del local, de cuya crudeza advirtieron todas las televisiónes.

Ver la furia de una manada de miserables que salieron a buscar una víctima, la primera que se cruzara en su camino, a la que pudieran atacar, asusta y repugna. Son tan rematadamente cobardes que necesitan camuflaste en el grupo para sentirse protegidos en su indignidad. Afortunadamente ya han sido detenidos y puestos a disposición de la justicia que ahora deberá dar su veredicto.

También la Justicia debería actuar de inmediato, contra esos indeseables que han intentado aumentar aún más el dolor de la familia Bosé por la pérdida de Bimba. Como ya ocurriera con el torero Víctor Barrio y el pequeño Adrián, hechos así no pueden pasar desapercibidos y es necesario desenmascarar y perseguir a quienes se ocultan tras el anonimato. No me puedo ni imaginar qué clase de mente retorcida puede reaccionar de esa manera brutal y despiadada al doliente mensaje que Miguel Bosé, tío de la modelo, escribió de despedida en la red social -«Buen viaje Bimba, mi cómplice, mi compañera, mi amor, mi hija».

El tema -como ya ocurrió con el joven torero muerto y el pequeño Adrián- ha abierto de nuevo el debate sobre si las redes lo aguantan todo o si es aceptable que sean el hilo conductor que muchos desaprensivos utilizan como desahogo, apelando a una falsa libertad de expresión. Al final la realidad y la pura verdad es que todo aquello que es delito fuera de internet lo es también si se utiliza este medio y por lo tanto hay que denunciarlo y la justicia debe perseguirlo. El delito de odio existe y debe denunciarse, perseguirse y juzgarse para desenmascarar de una vez por todas a estos desaprensivos. Lo dije entonces y me reafirmo ahora ¡Basta ya!

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