Victor Entrialgo de Castro

El corro de la patata

El corro de la patata
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Cuando después de jugar en Vistalegre al corro de la patata, levantar el brazo muelle y aplaudirse entre ellos, Podemos termine de repartir el botín de las diez mayores fortunas de este país entre los 48 millones de españoles, insistiendo en que diez personas tienen lo mismo que nosecuantos millones, ésto será una arcadia feliz, de los árboles caerán billetes de 500 y los puestos de chuches expenderán medicamentos sin receta.

No habrá malvados más que esos diez, todos seremos buenos y benéficos, no habrá paro aunque nadie cree trabajo y las empresas irán a pedales. Raro será el día en que no luzca el arco iris de la igualdad, la lluvia fertilizará los campos y el sol dorará la piel.

En ese momento las gallinas pondrán huevos de dos yemas y bebiendo por una paja un batido de maracuyá tocaremos con los nudillos a las puertas del cielo devolviendo a Venezuela lo que han pagado para montar este playmobil de Kents demagogos y Nancis revolucionarias.

Para entonces habrá aumentado el corro, tendremos que levantar el brazo muelle sólo de vez en cuando, y cogiditos de la mano, Espinar, Errejón, Rita, Montero, Coletas y Cuquin, lograrán reproducir en España el paraiso político venezolano, el segundo país más violento del mundo, donde la inflación esta disparada, no hay productos básicos en los supermercados y tienen preso al lider de la oposición.

Cuando todos seamos iguales, que no sé que quiere decir, crearán empresas los futbolistas y los legionarios, porque seremos tan iguales que todos tendremos los mismos gustos, las mismas inquietudes, las mismas capacidades. No sé si será el Gulag, pero con estas temperaturas se le parecerá mucho.

Llegada esa aurora y coincidiendo con algún cumpleaños, Podemos repartirá los trozos de Zara y Mercadona entre sus amigos que potenciarán la línea perroflauta. Rita Maestre impondrá el top-less para asaltar capillas y Ramón Espinar e Irene Montero, en un momento libre de ira, repartirán bonos de las empresa intervenidas con los que podrás conseguir una bicicleta para ir a cualquier parte menos al trabajo, porque ya no existirá empresa a la que ir a trabajar.

Para entonces jugaremos todos al corro de la patata, pero viendo lo que pasa en Venezuela no tengo claro que vayamos a comer ensalada, lo que comen los señores, naranjitas y limones, sino más bien que serán los de Podemos los que sigan con su objetivo de achupé, achupé y los demás, sentadito me quedé.

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