Jesús Millán Muñoz

Carrera política

Carrera política
Jesús Millán Muñoz. PD

No parece lógico y racional, salvo algún caso de extrema necesidad y de extrema excepcionalidad que la política activa y práctica no se le exija una serie de condiciones a los candidatos.

No parece lógico que para cualquier otro oficio o profesión se exijan titulaciones, capacidades, formación, exámenes, años de experiencia, etc., para ir ascendiendo en la escala de sus propias profesiones y en la política práctica solo se exija ser elegido por una formación política, y ser votado en las elecciones correspondientes.

1. A mi entender esto constituye un enorme problema, siempre lo ha constituido, pero es evidente que en estos meses se está viendo con cierta claridad y evidencia, a nivel nacional o internacional.

Nadie en su sano juicio vería con buenos ojos, que un licenciado en medicina y recién terminado o con treinta o treinta y cinco años ocupase la dirección de un hospital de quinientas o mil camas, nadie en su sano juicio vería con buen cerebro que alguien que acabe de terminar la carrera de economía y con treinta o treinta y cinco años se pusiese a la cabeza de una empresa de cinco mil empleados y con ramificaciones internacionales. Y todos los ejemplos que ustedes quieran…

Por lo cual, aunque lo hemos indicado en otros artículos publicados en este medio, creo que es evidente que esto hay que rectificarlo de alguna manera o de alguna forma, por lo cual habría que imponer una serie de condiciones, además de que sea presentado por su partido o formación política, además que haya pasado por un proceso de primarias de sus militantes y afiliados, y, además que sea elegido en las urnas de forma democrática, para determinado cargo y carga.

Entre otras condiciones, que se pueden matizar y desde luego estudiar y analizar son las siguientes:

– A determinada responsabilidad política se exige una titulación mínima. Dicho de otro modo, alcaldías de determinados núcleos de población, a partir de una población, concejalías de determinadas ciudades con un mínimo de población, parlamentarios nacionales o regionales, consejeros regionales, delegados provinciales, ministros, etc. Todos tienen que tener un grado o licenciatura.

– A partir de un grado de responsabilidad política, que hay que fijar, se estudiaría la necesidad de tener un master en teoría y práctica política o de gestión política, dónde se incluyan las asignaturas pertinentes a nivel económico, político, histórico, geoestratégico, defensa, etc.

– La persona que quiera dedicarse a la actividad política, aunque pueda hasta cierto nivel o grado compatibilizarla con una actividad privada, debe seguir una carrera, es decir, un ascenso de gestión de responsabilidades. De tal modo, que se empiece por niveles bajos, pasen a niveles intermedios y al final pueda ascender a los niveles más altos.

Esto a mi entender es absolutamente necesario por muchas razones, la primera es que cada individuo se conozca a sí mismo, que el resto de la sociedad vayan conociendo a ese individuo, incluso que sus formaciones ideológicas y políticas conozcan a ese individuo. No olvidemos que las personas cambian en distinta situación, cambian al tomar el poder, al tomar responsabilidades. De tal modo, que se vaya viendo como actúa, «si es fiel en lo poco o no lo es…». Se puede dar el caso de nombrar a alguien Ministro de tal o cual, sin saber si sería capaz de soportar esa tensión…, porque no ha tenido cargos de gestión real de la cosa pública anterior, aunque haya sido parlamentario regional o nacional con un sillón durante años… Poner ejemplos, no se terminaría y no entra en mi forma de ser, vilipendiar, criticar a nadie con nombres y apellidos…

No puede ser que personas sin ninguna experiencia política práctica previa, de gestión real de la rex pública, pase de nada a ser diputado, de nada a ser alcalde de un municipio de cierta entidad, de nada a ser ministro, de nada a ser presidente de su formación política a nivel regional o a nivel nacional.

Por lo cual, incluso aunque no sea el presidente de gobierno, es o puede ser una de las tres o cuatro o cinco cabezas más representativas de las cuatro o cinco formaciones políticas.

Hoy, en el sistema parlamentario y democrático europeo, el presidente de gobierno tiene mucho poder, pero los líderes de la oposición también.

Si una persona con cuarenta años, pongamos por caso, no ha ido ocupando cargos políticos intermedios y bajos y ha ido ascendiendo en responsabilidad, cómo vamos a saber cómo va a actuar cuándo sea la cabeza de un partido político, en el gobierno o en la oposición. Es que no pueden saberlo ni siquiera sus mismos afiliados a su misma formación, ni menos sus mismos votantes… Ni el mismo o ella misma sabe como va a actuar bajo presión o bajo condiciones extremas o en situaciones límites. Y esto puede suceder…

Porque no es suficiente ocupar algunos escaños en algún parlamento regional, o en algún ayuntamiento, sino que hayan tenido la responsabilidad real de «ir gestionando asuntos políticos o, y económicos, ir ascendiendo en grados de responsabilidad, que hayan ido gestionando poder, poder sobre personas, poder sobre legislaciones, poder sobre los dineros públicos». En esto el antiguo sistema soviético, en general, salvo alguna excepción obligaba a sus responsables políticos fuesen pasando por distintas etapas y distintas responsabilidades políticas, y por lo general, ascendían al final, a lo máximo con una cierta edad y con bastante experiencia. Lo mismo en el imperio chino antiguo, en la República Romana… Razones que indican los especialistas, fue esencial, para mantener sus imperios durante siglos…

– A mi entender hay que obligar por ley, salvando alguna excepción, que cada persona vaya pasando no solo por una carrera profesional política, como hemos indicado en escala inferiores compatibilizando con carrera privada en su profesión, y en escalas más altas o intermedias, ya en exclusividad, durante ese tiempo.

Sino que además que hay que tener una edad. Puede que otorgue muchos votos o pocos ser joven o ser anciano, pero a cada grado de responsabilidad y de poder político, además de las anteriores condiciones, hay que tener una edad… Pongamos un ejemplo, cargos políticos inferiores, a partir de veinte años, cargos políticos intermedios bajos, a partir de treinta años, cargos políticos intermedios altos, cuarenta años, cargos políticos a nivel alto, a partir de cincuenta años…

Salvo alguna excepción, que se puede fijar, y que sea muy excepcional, no se puede admitir, pongamos por caso, no es lógico y racional y razonable, porque en ningún oficio o profesión se aceptaría, que alguien con cuarenta años ocupe las máximas responsabilidades de sus partidos políticos, que a su vez ocupe escaños parlamentarios, que además sean potenciales jefes de gobierno, y al menos jefes o altas cúpulas de sus partidos de la oposición. Siendo a mi entender tan importante las personas que ocupen el poder como los que ocupan la oposición…

Y nadie se ofenda, porque a nadie deseo, ni necesito ofender, pero tienen solo cuarenta años o alrededor, no han ocupado cargos políticos reales y efectivos y prácticos intermedios, ni bajos, sino han «pasado de la nada política a lo máximo político».

O tener sesenta años o setenta años y no haber tenido una carrera política, práctica y experiencia anterior, sino de casi la nada pasar a los cargos máximos políticos o económicos o…

En ningún campo de la actividad humana se admitiría esto, a no ser una excepción de una excepción de una excepción. Nadie pondría en el máximo cargo de una multinacional económica, a alguien que tuviese treinta o cuarenta años, sin apenas experiencia, pero tampoco a alguien que tenga setenta o sesenta años, sin experiencia previa de décadas anteriores. Pero esto que no se haría en ningún campo de la actividad, si se hace en política, o se puede hacer…

Es que ni sus propios afiliados pueden saber cómo van a actuar, cómo van a evolucionar, cómo van a progresar sus grandes líderes, en los próximos años…, porque una persona con cuarenta años y pico o sin pico, pongamos de media, puede estar en la vida política treinta años más, pero ha empezado ya en lo máximo, por lo cual como vemos en multitud de casos de la historia, pueden evolucionar de muchos modos. No pondré casos, pero háganlo ustedes.

– No vamos a entrar al nivel personal de las personas y de sus vidas, pero no es lo mismo que un Parlamento Nacional la inmensa mayoría tengan hijos o, y nietos, o que un tercio de ese Parlamento o Cámara Máxima no tengan hijos… No es lo mismo que un Presidente de un Estado o de Gobierno, o los jefes máximos de la oposición, tengan hijos o nietos, o no los tengan. La vida se percibe de modos muy diferentes…

El mundo, y nadie se rasgue las vestiduras, se percibe de distinto modo teniendo hijos que no teniendo. Y por tanto, las medidas que se toman, para la gestión y la organización política, no es lo mismo de una manera o de otra.

No estoy aquí indicando que haya que tener hijos por obligación. Nadie me mal interprete mis palabras, pero no cabe duda, de que si a las personas se hiciese pasar por una carrera política, en mayor o menor medida pautada, pues irían ocupando puestos de responsabilidad a ciertas edades, con lo cual algunas experiencias personales habrían pasado por ellas…, entre otras ésta… no es lo mismo legislar o gestionar la función pública teniendo hijos que no teniendo, no es lo mismo que las máximas cúpulas de las formaciones políticas, la inmensa mayoría tengan hijos o no los tengan, o no lleguen a la mitad de dichas cámaras, o de dichas cúpulas de cada partido…

– Igual que en la actual etapa democrática se aprendieron de los presuntos errores de la Segunda República y se tomaron determinadas medidas, pienso seria y profundamente que lo mismo sucede ahora, hay que rectificar o matizar o poner cierto orden en algunos temas, por ejemplo, en esto de la carrera política.

– Recordando lo que sucedió en el siglo veinte, con algunos grandes líderes, que se mostró y demostró que grandes líderes tenían «enormes carencias psicológicas», por no decir, verdaderos trastornos psicológicos-psiquiátricos. Y ocuparon altos cargos que llevaron al mundo a enormes sufrimientos. Por tanto, propongo se estudie la siguiente idea-concepto, ¿se deberían por parte de los propios partidos políticos, a determinados nivel de responsabilidad, pasar a los candidatos, además de las anteriores características, un estudio psicológico serio y profundo de personalidad y de cuestiones anexas para dilucidar y cribar? ¿Un informe psicológico que fuese personal y privado, pero que los altos cargos de las estructuras políticas les sirviesen para seleccionar candidatos al máximo nivel de responsabilidad política…?

– Habría otras condiciones y otras necesidades, pero ya sería alargar mucho este artículo periodístico.

2. Nadie en su sano juicio se dejaría operar si pudiese del corazón o del pito por alguien que no tuviese suficiente formación o titulación, suficiente experiencia práctica y años de experiencia y, suficiente edad personal que avala una carrera profesional y biográfica de lustros…

Creo que el mismo principio, con todos los matices que quieran es aplicable a la gestión y a la utilización del poder político, ya que las decisiones que se tomen, sean pequeñas o grandes pueden afectar a cientos de miles de personas, a millones de personas, a docenas de millones de personas, a personas de nuestra generación y a personas que todavía no han nacido… Creo que en los cambios que se van a producir en un futuro próximo en la Piel de Toro podría analizarse y estudiarse y empezarse este melón…

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