Juan Pérez de Mungía

Der Prozess macht frei

Der Prozess macht frei
Santi Vidal.

Suma i Coma de nombre Xavier quiso entender porqué sus datos fiscales aparecían en un listado, no sabía entonces que el comienzo de una pesadilla iba a depararle sorpresas. Primero mandó una carta al Govern, despues buscó una entrevista con el Conseller de Hacienda, incluso habló con Omnium y por fin gracias a unos contactos en el Parlament pudo quedar en la cafetería del Liceu, el templo catalán de la música.

No pudo evitar acordarse de Millet al que conocía por ser amigo de una sobrina. Pero pronto reprimió su pensamiento. Un catalanista como él no podía reprochar nada al partido que abanderaba la lucha. Podían ser hijos de puta, pero eran de los suyos.

Era jueves, la Barcelona húmeda de mayo amenazaba lluvia. En la cafetería, se encontró con el representante de la ANC que por razones de confidencialidad llamaremos Gregory Catalán, -Dios me libre de llamarle Gregorio Samsa!- como aquel héroe de Filipinas. Gregory venía con un fajo de papeles apilados bajo su axila.

– Bon día
– Bon día, le respondí sin más.
– Mira el problema que tienes Xavier es el Factor K, -el informe tenía la firma de Forcadell y la estelada oficial no dejaba lugar a dudas-, aquí se ve perfectamente. Tú desarrollaste la herramienta, no puedes decir que no la conoces. En la encuesta sobre el Prozess no contestaste algunas preguntas, este detalle hizo que puntuaras bajo, ya sabes que en Omnium somos rigurosos, conocemos a todos los que contribuyen y al resto que no, es verdad que ser de la tierra de los volcanes te hace ganar puntos y que las raíces son una marca indeleble sobre tu pertenencia a la raza, pero en las dos manifestaciones que hemos celebrado, a la primera fuiste y a la segunda el comisario de tu zona te llamó para que ayudaras a llevar la pancarta y dijiste que tenías gripe. No se puede aflojar. Mira Xavier, una gripe no es una disculpa, el Prozess no puede pararse por un simple resfriado y, cómo puedes apreciar, en este último punto el factor K baja drásticamente.

Xavier se defiende, no le gusta que pongan en duda su catalanidad. «Mira Gregory, sabes muy bien, como yo, que mi apellido Suma es de origen italiano, de la zona que los països reinvindican en su hoja de ruta, sabes que mi madre era una Coma, un apellido noble y muy de nuestro país. Yo también he venido con estadísticas, COMA es el 2071º apellido más común, en todo el territorio y existen 2381 COMA de primer apellido y 2444 de segundo apellido». «Sabes Gregory que estamos todos, salvo raras excepciones, distribuidos por nuestra república…»

Gregory le interrumpe, «Xavier los hechos son los hechos, no has querido particpar en la hacienda, tu declaración y tus impuestos han ido a territorio hostil, sabes que esto no se perdona y es un índice que pondera más que otros en el Factor K, además se te ha visto hablar con un representante de Libres e Iguales, entenderás que no te dé datos, los mossos te han retratado, -Gregory le enseña unas fotos- y, las cámaras de seguridad, además, captaron las mismas imágenes, no hay duda, eras tú, hemos implantado, como sabes, un software muy caro de reconocimiento facial. Xavier, mucho tendrían que cambiar las cosas para que tu valoración superara el aprobado. Sabes que nuestra legalidad, la que intentamos construir, debe ser pionera en la selección, no queremos banquillo, queremos jugadores, no queremos asistentes, queremos goleadores, te lo digo así porque sé que eres culé pero tu actitud indica que mal interpretas el Prozess, nos enseñas el trasero cada dos por tres y los comisarios, esto, -daba repetidos golpes con el dedo índice sobre la mesa-, esto, no lo consienten. Ya te digo Xavier que, por ahora no podemos hacer nada, el Factor K es lo que manda.» Mirándole a los ojos Gregory se sinceró… el silencio se hizo pausa, Xavier no dés más problemas, sabes que hemos tenido que deshacernos de Vidal, no sería bueno para ti y tu familia, sabes que te aprecio, pero hay cosas que no se pueden permitir, tú conoces el proyecto, lo que supone recuperar la fortaleza de Montjuic, es vital que permanezcas callado.

Comenzó a chispear fuera, las nubes avanzaban hacia San Cugat, remontando Valvidriera. Hoy los termómetros no habían subido lo suficiente como para indicar la primavera, a Xavier le venían a la mente refranes de los enemigos, los españoles para mas señas, algo inaudito, «cuando marzo, mayea, mayo marcea». De pronto se sintió perseguido como Boadella por poner refranes españoles de título a obras genuinamente catalanas. Ya se sabe dónde está ahora. Se levantaba viento, apenas los capullos anunciaban la primavera.

El «Factor K» pensó para sus adentros. No adivinaba el sentido, intuía que la matemática del Prozess era un sistema linfático que servía para propagar la inmunodeficiencia frente a los españoles y, paradójicamente, el cáncer secesionista. Xavier no dudaba del Prozess sabía que este le haría libre pero… y ¿si estuviera equivocado?, quizás una vez finalizado el Prozess no quedara nada y el Factor K avanzará inexorable hacia la «catalagación» de los ciudadanos. -esbozó una sonrisa por el término-, sin embargo, la cuestión era preocupante.

La lluvia, fina y densa, permitía que el frío recorriera su cara, la noche caía sobre el barrio, las carnicerías halal y los pakistaníes asomados a sus puertas hablaban en su jerga, con sus gestos y sus manos moviéndolas rápidamente. ¿Cómo puntúan éstos en el Factor K?. El tiempo desapacible le llenó de dudas. El Prozess era imparable, sabía qué partidas económicas camuflaban la financiación, pero no podía denunciarlo, sabía quiénes estaban a favor y quienes en contra, sabía mucho más de lo que Gregory pudiera saber pero todo esto no servía de nada, el Factor K era determinante. De ningún modo le iban a perdonar que hubiera tenido una gripe. Y podía jugarse su futuro patrimonial.

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