Salvador Monzó Romero

Prado de la indecencia

Prado de la indecencia
Salvador Monzó

¿Quién a envejecer no teme?,
Mas si uno no envejece,
Por mucho que llore o rece,
Es que se ha ido a la eme,
Cual doce y uno son trece;
Si se ata a la cerda,
O el perro está sin cuerda,
Sea dicho a las claras,
Coles baratas o caras,
Esta vida es una mierda;

No obstante de este huerto
O corral, todo su fruto
O heces, en un minuto,
Quieren llevarla a su puerto,
Según su hacer absoluto,
Los políticos de hoy día;
Para darle alegría
A esta vida tan penosa,
Tal que meten esta cosa
En su propia alcancía;

Y quien pretenda romperla,
Sabe que hallará en ella,
O una opaca estrella,
O una roñosa perla,
Que son la perversa huella
De su andar por la Política,
Como quien dicta una Encíclica,
Que exige fiel obediencia
A su fe y a su ciencia,
Que es convertir la Basílica

De la Virgen de Valencia,
La de los Desamparados,
Para a los En Comú dados,
En Prado de la Indecencia,
Donde berrear cual venados.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído