Victor Entrialgo de Castro

El negocio

El negocio
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

La gente se pregunta atónita qué va a hacer Trump con el poder. Si lo prometido es deuda o lo prometido en campaña. Pero va a hacer lo que ha hecho toda la vida. Negocio. Desde otro sitio. Y fundamentalmente infraestructuras. Terreno tiene para hacer carreteras y vías las que quiera.

Tan largas como la ruta madre, la vieja 66, de Chicago a Los Ángeles, que transitaron los granjeros de Oklahoma como Lucky Luck de camino a California y retratan John Steinbeck en Las uvas de la ira o Jack Keruac en On the Road.

O la ruta abuela, la ruta 30, de Nueva York a California, antigua Ruta Lincoln, que por el nombre Donald Trump no tiene pinta de haber transitado mucho. El caso es que cuando los Presidentes construyen, tienen los americanos quehacer.

El muro con Méjico, que Trump vende como político, es negocio. Y si pudiera lo haría tan grande como la muralla china. Las carreteras y pozos de petróleo,que ya ha anunciado, son negocio, para sus empresas y subcontratas. A ver quien cuestiona sus concursos y adjudicaciones.

No se deja de ser hombre de negocios de la noche a la mañana. Y tampoco se olvida el provecho propio para buscar el bien común, de un día para otro. Salvo milagro del que habría que aportar pruebas, un hombre al que bautizaron con agua oxigenada y un mantón hecho de dólares no se pasa al bien común por obra y gracia del agua bendita.

Al levantar un nuevo muro de Adriano o salirse del Tratado de Asociacion Transpacífico, TTP, con Japón, Chile, Perú, Méjico, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, entre otros, corrige el giro de la política norteamericana de Obama hacia la mayor zona de librecambio del mundo que representan el 40 % del PIB mundial. Al atrincherarse en un nuevo muro del proteccionismo, Trump se presenta como el adalid de los trabajadores norteamericanos pero también va a encontrar oportunidades de negocio y monopolio.

Este atrincheramiento propugnado por los populistas en sus incursiones políticas, como en su dia Berlusconi o Jesus Gil, ha sido provocado en buena parte por la destrucción de las clases medias, ahogado el emprendimiento por los impuestos, -de los que se escapan los poderosos,- en beneficio de los extremismos.

Este atrincheramiento que, lo mismo ahora que hace un siglo, parece estar de moda en EEUU como en Europa, tiene un cierto recorrido en tiempos difíciles. Pero no dura siempre.

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