Juan Pérez de Mungía

Acúfenos catalanes

Acúfenos catalanes
Artur Mas y Jordi Pujol. BC

La audición es un proceso complejo. Y existen fenómenos que enmascaran la señal a la que siempre acompaña el ruido. Y ocurre que de pronto el sistema genera sonidos que no responden a ninguna señal real. Un fenómeno que anormalmente le ocurre al Govern y a la alianza del Parlament de Catalunya, y muy particularmente en la Diada o en la fiesta de San Jordi son ruidos de botas enmascarados de sonidos de urnas, urnas de cenizas, no de votos. Pudiera parecer un caso de estrés catalán postvacacional, o cuando más se aprecia el despilfarro de las cuentas propias y deben proponerse las venideras. Entre lo psicológico y lo psicosomático, y lo político, es difícil identificar el origen de este desorden mental que permite la sincronización de las derechas y las izquierdas catalanas sobre la misma entelequia estelada.

En el ruido está la música. Cuando Sir Arthur Más juzga al Estado, procesa al Gobierno, busca establecer la vía penal para encerrar a los españoles, construye un discurso basado en los sonidos inarmónicos. Los insaciables políticos independentistas intentan un nuevo sistema para el «onus probandi», el estado es el acusado y Artur Mas el acusador, es el estado el que comete el delito y quien tiene que demostrar que no actúa de mala fe ante los tribunales. El Estado es malo, Cataluña es buena. La independencia es simpleza.

Este síndrome de Ménière viene causado por un aumento de la endolinfa en el oído interno y deriva en tinnitus o en hipoacusia si no en un trastorno más severo. En este contexto la pobre Soraya con una singular paciencia y contumacia ha reclamado al «filántropo» comehostias catalán Junqueras que escuche cuando padece vértigos. Aún recordamos su imagen mas característica, de como saca la lengua para comerse el cuerpo divino, este estudiante de historia catalana, que ha atemperado su fe en una iglesia nacionalcatólica y descubierto cómo vivir de la riqueza ciudadana residual que él mismo destruye desde su posición. Nadie discute que la alteración del principio de ordinalidad en el retorno de los impuestos públicos es un incentivo perverso a los ciudadanos improductivos que viven de trabajo ajeno, pero desde luego bien podría aplicársele el mismo criterio al inefable y emotivo líder de la Esquerra de los Habsburgo. Ningún comentario a esa máquina de destrucción alimentada por la maquinaria enferma de un sistema político corrupto hasta las mismas vesículas digestivas de los aliados del Govern, insaciable como es. No sólo cobraban el 3% que denunciara y ocultara el mismo Maragall gracias a la desmemoria sobrevenida, sino que además mordían de todas las obras e infraestructuras públicas con presupuestos inflados, la endolinfa del sistema. Se cumplía así un doble objetivo, se depauperaba la economía catalana, profundizando la crisis económica y se creaba el suficiente malestar por la situación de unos servicios pésimos que, paradójicamente, debían correr a cargo de Mas y de sus secuaces pujolistas. Luego era cuestión de hablar de expolio.

Al tiempo, el partido único CiU-ERC seguían lavando el cráneo de muchos feligreses catalanes mediante una suerte de limpiador-abrillantador ideológico. El catalán es nuestra lengua y Cataluña brilla. La primera tarea la lleva a cabo el sistema educativo, excluyendo cualquier traza de historia objetiva, de memoria española, convirtiendo en un peligro hablar en español como Trump hace lo propio en los Estados Desunidos. La segunda tarea es objetivo de los medios audiovisuales catalanes cedidos por el mismo Estado, con TV3 y sus periodistas, los mejor pagados de todas las televisiones públicas, convertidos todos en una suerte de muchos «Chamberlaines» tratando de aplacar a los nazis. De no mediar esta deriva el sistema habría quebrado, y el beneficio de retirar de la escena a esta asociación mafiosa sería de una utilidad inmensa a todos los ciudadanos catalanes de los que no padecen el síndrome y de los que lo padecen. Se sorprenderían de la bonanza que representaría eliminar de la escena a estos presuntos implicados que la Fiscalía Anticorrupción investiga solo por los presuntos delitos de organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación, financiación ilegal de partidos políticos, blanqueo de capitales y malversación de caudales públicos mucha presunción de inocencia para el tamaño de la acusación.

Entretanto el Estado acusa la creciente sordera de la mafia del Govern, prolifera y se extiende ese trabajo de zapa. Un trabajo de zapador hecho con delicadeza y de forma pacífica para reventar la estructura del Estado que ignorando su papel y con un sentimiento de culpa que sirve a la causa les permite garantizar la desigualdad en una Cataluña a tres velocidades, la de los independentistas, la de los dependentistas y la de los irredentos musulmanes que conquistarán la diagonal con el útero de sus mujeres. El sistema es nacionalcatólico, musulmán y su mezcla está funcionando. De momento. Todo paso a paso para implantar la Sharia catalana.

Cataluña está en quiebra porque sus políticos son incapaces de administrar los bienes públicos y son eficaces en administrarse sus bienes públicos. El govern es corrupto, la CUP aprendiz a golpe de corrupción, Colau analfabeta y la perversa combinación de un proyecto de estado que aspira a alcanzar la soberanía hasta su máximo nivel de incompetencia. Lafarge, LePen, Trump, Junqueras, no son muy diferentes. Pertenecen a esa casta política que vive de recursos ajenos, que crece bajo tierra y que solo cuando la lluvia de millones del Estado riega la tesorería del Govern sale a flote, como los níscalos crecen al pie de los pinos.

Una política silenciosa, la del PP, equivocada, creyente y no excluyente es el abono, esto es la boñiga que hace crecer la independencia catalana. No hay proyecto de construcción nacional, existe un proyecto de guerra civil con origen en Cataluña, eufemísticamente denominado choque de trenes. Se alimenta el enfrentamiento y es fácil adivinar que surgirán fenómenos violentos o incluso guerrillas urbanas, ya entrenadas en la toma ocupa de viviendas, locales y edificios para convertirlos en sus cuarteles de invierno. Ya existen episodios. La tropa armada de Terra Lliure volviendo sobre sus fueros con bendición estatal. Como si uno pudiera ver perdonada su vida ante su mismo asesino.

A base de sincronizarse con el tinnitus catalán, el mismo Estado viene a sufrir sus efectos. Tintinea el martillo, golpea el yunque, y cambia la presión del caracol de tal suerte que un cerebro estatal maravillado escucha música nacionalista en lugar de una marcha militar que indica como desfilan sus seguidores al paso de la oca. Como la Alemania hitleriana conculcando la legalidad. El populismo alimenta, bajo el adjetivo «demócrata», el fascismo catalán que se defiende invirtiendo los valores de igualdad, fraternidad y libertad. Los burgueses y los rurales de la campiña catalana, alimentados con el dinero del Estado español buscan la secesión. En este diálogo de sordos entre tímidos e irredentos trata de circular una lengua de signos que ya no tiene significados. Sólo son significantes vacíos, acúfenos.

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