Víctor Entrialgo de Castro

La absurdidad

La absurdidad
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Frances Homs, empleado del pujolismo, ha dado sin querer con el titulo para el ensayo social y político que en Cataluña están haciendo separatistas y pujolistas a la fuga: «La absurdidad».

Utilizando este palabro en el juicio por la desobediencia, la prevaricación y la malversación que el fiscal no ha querido introducir en la acusación, este peón sacrificado ha dado en el clavo de toda esta historia interminable.

Es tan inexplicable e irresponsable la que esta gente está montando que a Homs le ha salido este título que parecería el de un ensayo francés de Gallimard más que el de esta charlotada, pero bien pensado le va que ni encargado: «La Absurdidad».

Como contrario a la lógica, la absurdidad de todo ésto requeriría, dice la definición, que se lo coloque sobre un fondo de frívola distensión. Y es una absurdidad volver a repetir la misma cansina sonsonia; el carácter de absurdidad de la fobia antiespañola y de la obsesión ensoñadora que viven algunos en Cataluña y que aparece al sujeto en la medida en que éste la supera.

Sobrarían las palabras pero teníamos el cuaderno gris de Josep Plá, la poesía de Espriu, la preciosa música de Lluis Lach que su presencia en política está deteriorando, y ahora resulta que quieren mezclarlo todo en un nuevo género literario, el Ensayo, como aquel de Saramago sobre la ceguera, pero éstos sobre la consulta permanente como huida hacia adelante.

Colocadas Carme Forcadell la Presidenta del Parlament, Joana Ortega e Irene Rigau, para abanicar a Artur Mas, quizás sea Nuria de Gispert, que lleva 40 años en el poder, la Cleopatra en los estertores del régimen pujolista.

Puigdemont, este ex alcalde de Gerona, que podría serlo perfectamente de cualquier pueblo sin que nadie hubiera reparado en ello y Mas no hubiera sido obligado a dar el primer paso atrás de los que muchos que seguirán tras este juicio, ha puesto fecha a su manipulación no sin antes hacer méritos arremetiendo contra España.

Mientras toda esta gente va y viene al juicio, la de la moña de la Cup se pasea por el Parlamento catalán disfrazada como para una fiesta de prao esperando recoger los restos del Pujolismo como en un desguace.

Asistimos a un nuevo capítulo de este ensayo de la Absurdidad, pero cuando todo esto pase y los separatistas nos dejen volver a estimar a todos los catalanes, ademas de a los muy queridos amigos que todos tenemos alli, sin límites ni cortapisas, el fin de un ensayo de absurdidad que adoptará a veces la forma de historia novelada al estilo de Terenci Moix, No digas que fue un sueño.

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