Carmen Tomás

Los estibadores en pie de guerra

Los estibadores en pie de guerra
Carmen Tomás. PD

Varias sentencias de los tribunales europeos han puesto en los últimos meses patas arriba algunas normas españolas. Asuntos relacionados con los consumidores, como las cláusulas abusivas, entre ellas la suelo de las hipotecas; las condiciones laborales de los interinos, y la última conocida por los ciudadanos, que no publicada, sobre el sector de la estiba.

Hace unos días Manuel Llamas en Libertad Digital publicaba las condiciones laborales, el convenio, que rige la vida laboral de los 6.150 estibadores y donde quedan de manifiesto los privilegios de este colectivo. Un monopolio donde para empezar las empresas no pueden contratar a quien quieran, no hay mujeres, muchos puestos se pasan de padres a hijos y los sueldos oscilan entre los 100.000 y los 70.000 euros al año.

El sector, en huelga encubierta, es fundamental para el desarrollo de la economía. En España, pasan por los puertos la mayoría de los productos que importamos y más de la mitad de los que exportamos.

Dadas las condiciones laborales de que disfruta este colectivo, contrario a la legislación europea y a la libertad de mercado, los costes son mayores que en los países de nuestro entorno y los daños de la paralización de los trabajos de carga y descarga se miden por cientos de miles de euros.

De hecho, no haber atajado desde 2014 el modus operandi de la estiba le ha costado al Estado, o sea a todos los españoles, más de 20 millones de euros. El gobierno se reunió el viernes con los representantes del sector y no se llegó a un acuerdo. Volverán a reunirse el martes.

Sin embargo, los trabajadores llevan a cabo ya en varios puertos paros encubiertos y en las asambleas se ha llamado a la violencia y a tres días de huelga total. Ya, de momento, se han visto imágenes de decenas de coches nuevos destrozados, cuyo valor ronda los 200.000 euros.

No enfrentamos en este caso a un pequeño colectivo de trabajadores que se niega a perder privilegios en un sector sin competencia y que les cuesta a los españoles un dineral.

La pregunta es si será capaz el gobierno de poner orden y de hacer cumplir la legislación europea con idéntica diligencia a la que se ha puesto en otros asuntos.

La realidad es que no queda más remedio que hacerlo para cumplir con la legislación europea y porque, según estudios realizados, la apertura a la competencia de los trabajos de estiba supondría la contratación de 18.000 nuevos trabajadores y un aumento de la actividad que rondaría los 2.800 millones de euros.

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