Antonio Burgos

Errejón perdió y esta es la hora que sigo sin tener idea de qué pueda ser ese invento suyo de la transversalidad

"A mí esto me suena a un Ramadán sin chilaba más que al ayuno y la abstinencia de la Iglesia"

Errejón perdió y esta es la hora que sigo sin tener idea de qué pueda ser ese invento suyo de la transversalidad
Antonio Burgos. PD

Ha sido una pena que al Niño de la Beca (que sería buen nombre artístico para anunciarlo en los carteles) lo hayan mandado a segunda fila de tendido

COMO este 1 de marzo de 2017 empieza la Cuaresma y es Miércoles de Ceniza, nada mejor que el morado.

No el morado como color litúrgico de este tiempo penitencial, al que los que no creen en su valor preparatorio para la Pasión, Muerte y Resurrección del Salvador comparar suelen con el Ramadán musulmán.

Compruebo que cada vez más hay quien se toma la Cuaresma como una especie de dieta de adelgazamiento, sin necesidad de ir a Marbella ni internarse en la Buchinger y pagar un dineral para que lo tengan a uno muerto de hambre, como cada año, ritualmente, hace Mario Vargas Llosa, que así está: hecho un chaval y enamorando no hembras en general, sino señoras importantes en particular.

El otro día, en un almuerzo de fin de semana, una amiga que entiende así, dietéticamente, la Cuaresma, muy resuelta en voluntad me dijo:

-Ea, pues yo ya, desde este Miércoles hasta Semana Santa no pruebo ni el alcohol ni los dulces.

Y no me pude contener: -Pero tú, ¿qué? ¿Has confundido la Cuaresma con la Clínica Buchinger?

O sea, que como llega el tiempo de ese color litúrgico, no se ponen morados. Con lo cual, ¿qué quieren ustedes que les diga? A mí esto ya no me suena a aquellos carteles que ponían en los bares y cafeterías de Sevilla: «Hoy es Vigilia».

A mí esto me suena a un Ramadán sin chilaba más que al ayuno y la abstinencia de la Iglesia.

Como a otros, cuando vean el morado, que es por lo que comenzaba esta disquisición sobre la Cuaresma como modo de perder kilos y poder entrar luego en el traje de flamenca en la Feria… Cuando vean el morado, decía, creerán que es por Podemos.

Se lo sugiero a mi querido y leído Andrés Amorós: cuando escriba sus bien plumeadas y sevillanísimas crónicas taurinas de la Feria de Abril, al reseñar el color de los vestidos de los diestros actuantes, puede cambiar el clásico y metafórico «Nazareno y oro» por «Podemos y oro». O incluso por «Errejón y oro», que quedaría de lo más propio.

Hablando de Errejón. Para mí ha sido una pena que haya salido perdiendo en la pelea de perros interior de su partido, de los que iban contra la Casta y se han convertido ellos en su propia Casta de nueva planta.

Ha sido una pena que al Niño de la Beca (que sería buen nombre artístico para anunciarlo en los carteles) lo hayan mandado a segunda fila de tendido y haya perdido su primera fila de barrera en esa media plaza de toros que es el hemiciclo del Congreso. Ha sido una pena porque yo tenía grandes esperanzas con Errejón. Grandísimas.

Tras oírlo en siete millones de discursos previos a lo de Vista Alegre, que ha sido la Monumental para sacar por su puerta grande a Pablo Iglesias, quien, como los toreros en la época de José y Juan, usa coleta de verdad, no «añadido», como tantos políticos que se ponen la castañeta de querer pasar como lo que no son. Errejón quería que Iglesias se cortara la coleta.

Literalmente, en términos taurinos. Y para ello, en esos discursos, entrevistas y canutazos de televisión que cito, no se le caía de la boca una palabra: «Transversalidad». Y ahí estaba mi esperanza: que en Podemos ganara Errejón y yo pudiera, por fin, enterarme de qué demonios es eso de la transversalidad.

¿Es lo contrario al verticalismo de los sindicatos de la dictadura, cuyos modos por cierto tanto recuerdan algunos líderes de UGT y de Comisiones?

¿O es algo que tiene que ver con los paralelos de la Tierra y no con los meridianos? Pero mi gozo, ay, en un pozo. Errejón perdió y esta es la hora que sigo sin tener zorra idea de qué pueda ser ese invento suyo de la transversalidad. ¿Habrá quien se apiade de mí, quien me eche un cable y me explique qué badajo es eso de la transversalidad?

Es que me pasa como a usted: no consigo conciliar el sueño sin saber qué logroño es la transversalidad…

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