Javier Galué

Referéndums democráticamente antidemocráticos

Referéndums democráticamente antidemocráticos
Javier Galué. Consultor en comunicación y estrategia política.

No son una moda, en países como Suiza se llevan haciendo referéndums desde hace muchos años con resultados diversos en cuanto a participación, efectividad y conveniencia.

En Madrid el ayuntamiento ha comenzado a utilizar los referéndums como una panacea para que los ciudadanos decidan de manera «directa» algunas de sus acciones… pero ¿Un referéndum delega siempre el poder de decisión en los ciudadanos? ¿Es siempre correcta esa afirmación? ¡Noooo… no es correcta! y de hecho, dependiendo de cómo se haga un referéndum puede servir solamente para «legitimar» de manera artificial los deseos y ambiciones de los gobernantes y además eludir sus propias responsabilidades, ya que si algo sale mal, esos mismos gobernantes tendrán la opción de decir «la gente lo ha decidido», «el pueblo ha tomado esa decisión» y así nadie podrá culparlos de consecuencias negativas y hasta nefastas de una medida aprobada en un referéndum.

Comienzo con un ejemplo que podríamos llamar «reducción al absurdo» pero que tal vez no lo es ¿Qué sucede si un gobierno decide preguntar en referéndum si se está de acuerdo con triplicar los sueldos de los ciudadanos? ¿Cuál será el resultado de ese referéndum? En una sociedad como la española lo más probable es que salga que sí. ¿Quién se va a negar a que se tripliquen los sueldos?

El gobierno entonces sube los sueldos al triple porque «legítimamente» así lo ha pedido la sociedad, el gobernante sube su popularidad posiblemente también al triple, y todos contentos. PERO, ¿Qué sucederá posteriormente? ¿Qué pasará cuando Europa diga que eso no se puede hacer? ¿Qué pasará cuando no haya dinero en las arcas públicas para pagar los sueldos a todos los empleados públicos? ¿Qué pasará cuando quiebren cientos de miles de empresas que se verán incapaces de poder pagar los sueldos triplicados a sus empleados? ¿Qué pasará cuando la inflación suba a mucho más del triple poco después de que la economía absorba esa subida de sueldos? ¿Cuáles serán las consecuencias? Para la sociedad posiblemente serán desastrosas pero el gobernante podrá decir que el sistema es injusto, que los poderes globales se confabulan en contra de los ciudadanos que son los que él defiende, que no le dejan devolver el bien al pueblo, etc., etc., etc., un principio que veremos mucho de ahora en adelante con los «neopopulismos» (que incluiré en mi próximo libro sobre el tema).

Los referéndums tienen un principio que podríamos considerar «honorable» de otorgar al pueblo el poder, de democracia directa, de «empoderar» a los ciudadanos, etc., ¡¡¡pero CUIDADO!!! Que esto es cierto solo en su concepto, pero en la práctica hay muchas variables que pueden incluso invertir ese sentido.

Punto número uno, la participación. ¿Qué participación es la legítima para considerar a un referéndum representativo real de la opinión de los ciudadanos? En Suiza el porcentaje de participación está alrededor del 40% aunque es variable y ha habido períodos y referéndums con participaciones muy inferiores. Entonces ¿Qué sucede cuando es menor? ¿Ese resultado sigue siendo legítimo? ¿Qué sucede con la opinión de los otros ciudadanos (que son mayoría) que no han participado en el referéndum? Son mayoría y no se ha tomado en cuenta su opinión, pero se verán igualmente afectados por los resultados… Me dirán posiblemente que son los principios de la «democracia» y que lo que habría que hacer es animar a la gente a que participe. Pero entonces comienzo a analizar qué y cómo participar para que la «legitimidad sea realmente legítima»…

Hay muchos más argumentos. Tienen que ver con mi libro «Comunicracia» y con mi siguiente libro que ya está en proceso de producción donde hablo precisamente de este tema del cual dependerá en mucho el futuro de nuestras sociedades…

Hablemos de la legitimidad. Es un error basarse en un principio que no es cierto. Los ciudadanos no tomamos nuestra decisión de voto estando PLENAMENTE INFORMADOS, CON VERACIDAD Y SUFICIENCIA de todas las características de los proyectos a votar, de sus costes, de sus consecuencias en todos los ámbitos y de las alternativas posibles. Si todos, PERO REALMENTE TODOS, estamos plenamente informados y además tenemos los conocimientos técnicos suficientes para determinar si un proyecto es conveniente o no para nuestra sociedad, entonces posiblemente daremos nuestra opinión basada en análisis individuales con base cierta y conveniente para todos, pero ¿Es así realmente o basamos nuestra opinión y emitimos nuestros votos en otras variables y en base a información no tan cierta y completa? Si votamos en base a informaciones incompletas y en ocasiones hasta falsas ¿Cuánta legitimidad hay en los resultados? (Recordemos además que actualmente existe un abrumador exceso de información que en realidad se convierte en desinformación).

Nuestro voto lo emitimos con variables emocionales, con sentimientos que son cambiantes y volátiles de acuerdo al momento, pero las medidas que se aprueban suelen ser permanentes.

Además, sabemos que actualmente, así lo analizo en mi libro «Comunicracia» que es muy posible que nos movamos de acuerdo al «mainstream» (Anglicismo que literalmente significa Corriente Principal), a lo que se habla en las redes sociales, a los TT (Trending topics), a las opiniones de los que logran salir tele, etc. Entonces, nuestras decisiones estarán, y de hecho lo están, a merced de lo que decidan los que tienen capacidad de ser influyentes en esos canales «mainstream», pero eso NO TIENE NADA QUE VER con que la medida a votar sea conveniente o no para los ciudadanos.

Las cosas son útiles o no dependiendo del uso que se le. Un lápiz puede ser una herramienta muy útil para escribir pero también puede ser un arma peligrosa si alguien lo utiliza para clavárselo en la mano a otra persona. Un libro puede ser una herramienta esencial para el conocimiento y la formación pero puede ser un arma peligrosa si su contenido alienta a ir en contra de los derechos humanos por ejemplo… Los referéndums también pueden ser útiles y convenientes pero también pueden ser un arma muy perjudicial lo cual dependerá del uso y las condiciones en que se den. Los gobernantes pueden con referéndums sencillamente «legitimar» sus ambiciones y además achacar a los ciudadanos las consecuencias en caso de ser negativas. En el caso que sean positivas seguramente dirán «he hecho…», «mi partido ha logrado…», pero si sale mal dirán «el pueblo lo decidió», «los ciudadanos nos dieron el mandato» «yo lo que hice es seguir el mandato del pueblo…» … por cierto, tal y como lo dicen y repiten hasta el cansancio los independistas de Cataluña actualmente.

Otro factor importante y que sabemos los consultores de comunicación estratégica desde hace mucho tiempo: Las encuestas a través de las preguntas pueden manipularse para persuadir a la gente a contestar de una manera u otra.

En el referéndum reciente de Madrid se pregunta SI SE QUIERE MEJORAR la zona de la Gran Vía con la ampliación de las aceras. Vamos a ver, ¿Quién se va a oponer a mejorar algo? Pero ¿Quién decidió que esa medida es «mejorar»? ¿»Mejorar» para quién?. Ése «mejorar» ya es un criterio sesgado que induce a votar que sí, que estás de acuerdo. Además, ¿Conocemos los ciudadanos realmente las consecuencias de ampliar las aceras? ¿Sabemos qué se va a hacer con los vehículos que ya no podrán pasar o que no cabrán? ¿Conocemos las consecuencias de un posible colapso que habrá entonces en las vías adyacentes que se verán con un tráfico adicional para el cual no están diseñadas? ¿Sabemos los costes reales de esta medida que nosotros los ciudadanos SÍ PAGAREMOS? … ¿Entonces bajo qué parámetros estamos votando? ¿En qué nos basamos para emitir nuestro voto? Seguramente en variables emocionales, en lo que se dice en las redes sociales, etc., o sea, en el «mainstream», que es un mundo de percepciones de la realidad pero no de la «realidad real»… Pero no hay nada más arriesgado que gestionar guiados por las emociones…

Otra variable ¿Por qué tenemos que segmentar a la población para que decida sobre aspectos que afectan a ámbitos poblacionales mucho mayores? Me explico… Supongamos que le preguntamos a los vecinos de Argüelles en Madrid si están de acuerdo con cerrar la Av. Princesa (una avenida principal que comunica a cientos de miles de ciudadanos del resto de Madrid con otras zonas) para el disfrute de los niños en las tardes y para que los vecinos locales puedan pasear tranquilamente libres de contaminación acústica y del aire, etc. Si ese referéndum lo comunican con imágenes idílicas de niños en las calles con caras sonrientes, felices, con sus padres alegres, disfrutando de aire puro, etc., y hacen campañas en las redes sociales, etc., apelando a esas emociones, posiblemente hasta salga que sí, que los vecinos locales quieren que se cierre la Av. Princesa., pero entonces, ¿Qué sucede con la opinión de los cientos de miles de vecinos que la utilizan cada día para ir a sus trabajos, etc., y que ahora no la podrán utilizar? Ellos no pueden decidir pero se verán terriblemente afectados por esta medida. Claro, el gobernante local dirá que el pueblo ha decidido eso, que los ciudadanos son los que mandan, etc., etc., etc., pero en realidad lo que están haciendo es endilgar las culpas de su incapacidad en los ciudadanos y además ganando adeptos localmente que sin saber han sido manipulados y utilizados por los políticos de turno para «legitimarse».

Y una situación similar la podemos tener ahora con los independentistas en Cataluña… Han seleccionado un segmento de la población que les podría favorecer y ellos han determinado de manera unilateral que ése segmento será el que decida por todos los afectados, o sea, todos los españoles. Y de esa manera se legitiman, «la voz del pueblo ha dado un mandato», pero solo el segmento del pueblo que ellos magnánimamente han decidido que son los que pueden decidir. A ver qué dirán cuando un pueblo de Cataluña decida en un referéndum algo contrario a los deseos o ambiciones de los políticos… a ver si la voz del pueblo será entonces tan sagrada como ellos dicen ahora… tiempo al tiempo…

También está la variable de las «verdades falsas». Con la gran influencia de las redes sociales en una sociedad que ya casi no va a la fuente de la información, que no contrasta su veracidad y que basa su opinión en lo que lee en las redes sociales, se pueden conseguir resultados de un referéndum basados en mentiras o medias verdades, o información sesgada o limitada, diseminada con estrategias de comunicación y marketing de acuerdo a lo planificado por el político de turno. De nuevo el «mainstream» y lo que diga el que más influencia tiene en las redes posiblemente sea el que diga qué es verdad y qué no lo es, independientemente si es una «verdad verdadera». Además ¿Qué sucede con la parte de la población que no tiene acceso a toda la información? ¿Qué sucede con personas que no utilizan internet? ¿Bajo qué parámetros decide si algo es bueno o es malo para su comunidad? ¿Porque se lo dice el político «que mola» que aparece en la tele? ¿Porque el político que tiene oportunidad de salir en algún medio le dice que es conveniente? Si es así entonces los referéndums son solo una manera de legitimar los deseos y ambiciones de los que tienen el poder de influencia en el «mainstream».

Por cierto, en cuanto a la legitimidad ¿Qué sucede si luego del referéndum aprobado por un 8% de la población como en el caso reciente de Madrid se hace una recogida de firmas donde el 10% de la población firma diciendo que no está de acuerdo con lo aprobado en el referéndum? ¿Dónde hay más legitimidad? ¿En qué entramos, en una guerra de legitimidades?

¿Quién decidirá y cuándo decidirá qué hacer y qué es más legítimo? Luego de hacer una autovía siguiendo el resultado de un referéndum ¿Se va a demoler cuando un tribunal decida que una recogida de firmas posterior es más legítima por cubrir un mayor porcentaje de personas? Lo digo tomando en cuenta que la justicia no va a la velocidad deseada y puede tardar años en decidir algo como esto…

Tengo otras variables adicionales pero no quiero extenderme más en el artículo porque lo que quiero dejar claro es que un referéndum en principio puede ser una manera legítima de empoderar a los ciudadanos ¡PERO CUIDADO! que también puede ser una manera de gobernar sin ningún tipo de responsabilidad por parte de los gobernantes sobre las consecuencias de las decisiones, con la posibilidad cierta de manipular los resultados para que vayan acorde a los deseos y ambiciones de los políticos y a lo más conveniente para TODOS los ciudadanos.

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