Santiago López Castillo

No me toquen los huevos

No me toquen los huevos
Santiago López Castillo. PD

No sé lo que les pasa a estos podemitas que se pasan el día tocándonos los huevos. Para mí, que tienen una desviación sexual. O dos o varias. Siempre están con la fiesta del orgullo gay y lesbianas y transexuales y en la línea erótico-festiva acuden los drag-queenes, esos risiones que se visten de mujeres y le echan un polvo a Jesucristo pero sin querer molestar a nadie, pedazos de mamones. Esta vez, la cosa ha venido porque una maricona ha hecho a pelo y a pluma y se ha dejado penetrar por Jesucristo siendo ella, la maricona, un putón verbenero. Hecho, por otro lado, que no nos pilla de nuevas porque desde la democracia mal entendida y la libertad de expresión pésimamente entendida estos episodios -como el que se comenta- son moneda corriente y moliente. De ahí que corra por las calles como un molinillo lo de que aquí sólo se puede ser gay o lesbiana.

Vaya por delante, y así lo expreso hasta el final de este comentario, que cuentan con todo mi respeto los homosexuales, vuelta y vuelta, al horno o al microondas. Ahora bien, detesto todo ese aquelarre del Día del Orgullo Gay. ¿Y por qué no la festividad del hombre hecho y derecho y con pelos en el pecho? Porque plantearía homofobia a raudales y se producirían altercados de orden público.

– El caso es correrse. Da un gustirrinin.

Por cierto, la cadena SER y cadenas afines fomentan la masturbación y otras hierbas en signo de progresía. En no pocos institutos, igualmente, el encerado es un floreciente pastizal de penes y más abajo, todas esas vulvas que salen como setas y que, desgraciadamente, están a las salidas de los centros de enseñanza. No es de extrañar el acecho de los pederastas, como el de Ciudad Lineal, mala puñalada te den.

Estoy de acuerdo con ese autobús para el nene y la nena, él con pene y ella, con su genital brotado de la naturaleza. Miren, sucios cutres, estaré siempre al lado del derecho natural, ya vayan en autobús o en tartana. Por si fuera poco, en ese nulo sentir por la vida, los podemitas y el PSOE ya han llegado a un acuerdo para que nos vayamos de esta vida a tomar por culo «de una forma justa». El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Los enterradores van por la vida palpándose los bolsillos tal que cuando jugábamos «a los chinos». Un respeto al derecho natural.

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