Laureano Benítez Grande-Caballero

Transex welcome to NOM (La batalla de la «Montaña de Hierro»)

Transex welcome to NOM (La batalla de la «Montaña de Hierro»)
Laureano Benítez Grande-Caballero. PD

Y Wyoming «Houses» cogió su fusil, y, como mariscal de campo de las mesnadas rojas afiliadas a la Internacional del NOM, decidió acabar ya con «el intermedio» de paz de la última tregua, y se subió a su «panzerbus» dispuesto a entablar fiera batalla contra los ultracatólicos del bus de «Hazteoir.org», maldiciendo con ira: «¡Me van a oír! ¡Me van a ver! ¡Caiga quien caiga!».

Llamó a generala a las turbas anticatólicas más selectas, a las bandas de asaltacapillas, de titiriteros ahorcadores y violadores, a las madresnuestras, a las femens desencadenadas, a los Arcópolis desenfrenados, a luciferinos blasfemadores de toda ralea, a «draggs» de blasfemia en alto, a los kabalgateros «LGBTI», a las brigadas internacionales del NOM » y, con estos pretorianos y la logística suministrada por Globomedia, lanzó en Madrid la carga de laSexta de Caballería.

En fin, que, en la batalla entre don Carnal y Doña Cuaresma, ya tenemos ahí al «Houses» Wyoming haciendo de don Carnal en esta nueva guerra entre el Bien y el Mal del Armageddón. No es una contienda a lanzazos en un coso entre dos jinetes enfrentados, sino conflicto entre «panzerbuses», entre «busesdivisionen», cuya línea Maginot pasa por Cibeles, verdadero meridiano del Armageddón mundial.

En realidad, nos encontramos ante un nuevo esperpento nacional, del tipo perogrullesco -«Los niños tienen pene», algo parecido a «Fútbol es fútbol» o al «No es no»- que por su misma naturaleza te haría levantar una ceja de asombro todo lo más, pero que, sin embargo, esta vez ha alcanzado un desusado paroxismo debido a que se refiere al tema delicado de la sexualidad: la identidad de género en los niños, nada menos.

Pero hace ya tiempo que las Gestapos apesebradas por el NOM han lanzado una feroz campaña para adoctrinar a los niños en sospechosas ideologías de género con las que integrarlos en el «Frente de Juventudes» del NOM. Es un derecho humano evidente la libre elección de la sexualidad -cuya diversidad me merece el más profundo de los respetos-, pero eso no supone un adoctrinamiento en este sentido en los centros de enseñanza -que no debería inmiscuirse en estos temas, competencia exclusivamente familiar-, ni una persecución a quien disienta de este «pensamiento único» que se nos quiere imponer.

Por cierto, ¿también predicarán a los menores musulmanes la necesidad de elegir sexo con nenes avulvados y nenas con pene? ¿O les evitarán ese marrón, al igual que les dan comida «halal» o les filtran el cerdo en las comidas escolares?

Pero la lobotomización de nuestra infancia es más compleja que un simple tema de transexualidad, ya que también les están enseñando a nuestros niños a ahorcar a jueces y banqueros, a violar monjas y a jalear a terroristas en luciferinas performances titirietarras; les llevan a «Centros culturales» atiborrados de genitarte; varias Comunidades Autónomas se están gastando los dineros del contribuyente en suministrar lubricantes vaginales y anales en los centros de enseñanza: tal es el caso de Andalucía, donde recientemente el Consistorio sevillano invirtió 1500 € en la compra de 7000 dosis, con el objetivo de enseñar a «disfrutar de las relaciones eróticas», así como «conocer, sentir y vivir» el cuerpo. Chapeau.

La Asamblea de Madrid aprobó el pasado 17 de marzo, con los votos favorables de todos los partidos políticos excepto el PP, una ley denominada «de protección integral contra la discriminación por diversidad sexual y de género», que será de obligado cumplimiento para todos los centros educativos, incluidos los privados y concertados.

En su artículo 32, se promulga que «La Consejería competente en materia de educación incorporará la realidad lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual en los contenidos transversales de formación de todo el alumnado de Madrid».

De acuerdo con esta normativa, los colegios deberán explicar obligatoriamente a los alumnos que podrán elegir su sexo -bajo pena de multas-, instándoles a poner en marcha los recursos educativos y psicológicos necesarios para «la detección temprana de aquellas personas en educación infantil que puedan estar incursas en un proceso de manifestación de su identidad de género».

Esta normativa de la Comunidad de Madrid es un ejemplo más de la ofensiva mundial que está llevando a cabo desde hace tiempo el grupo de presión LGBTI -punta de lanza del NOM-, cuya ideología de género está siendo ampliamente difundida por los medios de comunicación, que la presentan como una conquista de los derechos humanos.

El 17 de junio se registró una resolución ante el Consejo de los Derechos Humanos de Ginebra sobre orientación sexual e identidad de género a instancias del colectivo LGTBI. Esta resolución la han patrocinado países latinoamericanos en coalición, con la alargada sombra de la Casa Blanca detrás, ya que, a instancias de Obama, la ONU quiere implementar una especie de «policía» LGTBI con el objetivo de perseguir a quien defienda que el matrimonio sólo es entre un hombre y una mujer, elaborando informes y ejerciendo presión diplomática sobre los gobiernos. El caso de la ofensiva contra el autobús de «Hazteoir.org» es un perfecto ejemplo de esta persecución despótica.

Pero, tras la aparente defensa de los derechos humanos de algunos colectivos supuestamente marginados que esgrime el colectivo LGTBI, es posible que se escondan objetivos inconfesables, hábilmente manipulados por la plutocracia mundial que domina los medios de comunicación. La misma globalización del LGTBI, y la sospechosa simultaneidad de su ofensiva a todos los niveles sociopolíticos del sistema mundo, hacen que sea lícito interrogarse sobre lo que se esconde tras esta campaña de ingeniería social, que es el objetivo de utilizar al «lobby» LGTBI como herramienta para la reducción de la población mundial que tan obsesivamente persiguen los prebostes globalistas.
Desde luego, no es de extrañar su denodado afán por limitar la población mundial, pues para un gobierno mundialista es más fácil controlar a 500 millones -su número ecológico perfecto para lo que ellos llaman «un desarrollo sostenible»- que los 7000 millones actuales.

En efecto, el Lobby «LGTBI» fomenta sexualidades totalmente improductivas a nivel de reproducción y, por otra parte, ofrece unos modelos «familiares» que minan y zapan los cimientos de la familia tradicional, en la que se ha asentado la civilización durante milenios, guiada por un conjunto de valores provenientes de la órbita cristiana que le han dado estabilidad, orden y seguridad, los pilares de todo Estado, los cimientos de ese sistema que las tribus radicales quieren destruir.

A esto hay que añadir otras medidas como la descarada promoción del aborto, la fabricación de guerras, y la elaboración de extrañas pandemias -SIDA, Ébola, Zika- que afectan a la población mundial de cuando en cuando.
Se da el caso sangrante de que, mientras 15 Estados europeos presentan ya más defunciones que nacimientos, los gobiernos siguen volcados en apoyar ciegamente con fondos públicos los abortos. España, que es junto con Italia el país con menor tasa de fertilidad, presenta una tasa de 120.000 abortos al año, más que Alemania, que nos duplica en población.

Si a esto le añadimos la sexualidad estéril del LGBTI y la invasión migratoria motivada por el multiculturalismo buenista -otro de los pilares del NOM-, la reducción de la población europea puede desembocar finalmente en su progresiva sustitución, objetivo muy claro del NOM, ya que la población blanca europea es la más celosa defensora de las libertades -y del cristianismo- que nos quiere arrebatar el gobierno mundial.

Aunque puedan parecer novedosas, las legislaciones que favorecen al lobby gay y al aborto fueron planeadas en el año 1959, cuando se empezó a trabajar en el llamado informe «Iron Mountain» -«Montaña de hierro»-, que se ultimó en 1966, aunque se mantuvo en secreto hasta 1996. Este proyecto secreto se conoció bajo el nombre de «New Man», cuya línea maestra era diseñar el futuro «hombre gay» de la actualidad. Sus pautas esenciales fueron delineadas por el Instituto Tavistock de Relaciones Sociales, el más importante «think tank» ligado al Nuevo Orden Mundial.

O sea, que ya sabemos dónde se desarrollará uno de los principales escenarios del Armageddón en el que ya estamos plenamente inmersos: no será «La batalla de las colinas de whisky», ni habrá desembarco en ninguna playa Omaha, ni la guerra de los autobuses tendrá como fondo la Cibeles, ni ningún Stalingrado.

No: la batalla del LGBTI entre don Carnal y doña Cuaresma se desarrollará país por país, ciudad por ciudad, calle por calle, casa por casa, escuela a escuela, pero tendrá su escenario último en la batalla de la «Montaña de Hierro».

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