Apuleyo Soto

Mujeres día a día, muertas o vivas

Mujeres día a día, muertas o vivas
Apuleyo Soto. PD

¡Qué obsesión con las mujeres
nos ronda en la frente fría!
Que si son sacrificadas,
que si son de gran valía,
que si honradas como ellas
no se encuentran en la hombría,
que si siguen sojuzgadas,
que si no se las querría
sino con la pata en casa
mientras el macho salía
a por el sustento mutuo
para llenar la alcancía,
que si están desamparadas
del gobierno todavía,
que se las acosa y mata,
que si se las escondía
como en Atenas y en Roma
en la ginecea umbría…
Mujeres hasta en la sopa
de la prensa, su vigía,
que no cuenta sino tristes
sucesos sin valentía.
Mujeres para tomar
a gusto, tras la porfía
con el jefe para darles
alguna que otra alegría.
Mujeres acollonadas,
mujeres, ay, madre mía,
cuidadoras incansables,
y a veces en demasía,
de los niños engendrados
en paciente compañía
con el hombre despechado
que alma y cuerpo les abría…
Mujeres todo terreno,
mujeres «arrecogías»,
mujeres de vida escasa,
mujeres de pinta arpía,
mujeres cose que cose,
mujeres lía que lía…
Yo las sigo amando a todas
con rendida cortesía,
con empatía gozosa
y nada de altanería,
por su entrega generosa,
por su inefable manía
de ordenar la casa toda
y porque sin ellas yo… ,
yo no sé lo que sería.
Un mundo sin mujerío
es mundo sin poesía,
sin belleza, sin piedad,
sin la luz de cada día.

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