Javier Galue

El Culebrón Socialista: Aparato o Votantes…

El Culebrón Socialista: Aparato o Votantes…
Javier Galué. Consultor en comunicación y estrategia política.

El PSOE se enfrenta a una de sus pruebas más cruciales que determinarán su futuro, tal como lo predije hace 3 años. Esa prueba podría decretar su división, su reducción a mínimos o a ser muleta de otra izquierda más radical y efectiva en transmitir sus mensajes a través de una comunicación política manejada desde otros parámetros.

Casi la totalidad del «aparato» del partido (y como todos sabemos) apuesta a Susana Díaz, una líder andaluza que no despierta muchas emociones positivas en los votantes socialistas al norte de Despeñaperros.

Los más de 100 años de historia del PSOE ya han sido empeñados, como las joyas de la abuela, y los líderes socialistas recientes han dilapidado esos «recursos» en los últimos 15-20 años donde la reputación e imagen del partido han sido dañadas considerablemente. Hace tres años yo decía que si el PSOE no reaccionaba quedaría posiblemente relegado a ser el PSA (Partido Socialista de Andalucía) y todavía está en pie esa teoría. Basta con seguir los acontecimientos para darse cuenta que puede ser así.

Pero ¿Qué sucede ahora? que se ha reducido la situación a una propuesta binaria, el aparato vs. los votantes socialistas. Un aparato representado por los que precisamente empeñaron las joyas de la abuela de la historia del partido y un Pedro Sánchez que juega a estimular las emociones negativas que sienten los votantes socialistas por darle el gobierno a Rajoy con una abstención, entre otras cosas. El «No es no» que ahora es «Sí es sí» pero queriendo decir que «No es no»…

Tienen a un líder que conecta con las bases pero que ha roto varios récords propios y ajenos llevando al PSOE a los peores resultados de su historia una y otra vez, y por el otro lado a una oferta del aparato que se basa en la maquinaria partidista, una maquinaria que puede darle el triunfo interno, pero que difícilmente le dará el triunfo externo.

Salir elegida (Susana Díaz) por afiliados pero no por los votantes es algo realmente inconveniente para el PSOE ya que son LOS VOTANTES los que realmente le pueden dar el apoyo en elecciones nacionales. Salir elegida por el poder del aparato funciona solo para elecciones internas pero va en dirección contraria a lo que quiere la mayoría de sus votantes. Votantes que en una gran parte sienten la tentación de moverse un poco hacia su izquierda (Podemos) o hacia su derecha (Ciudadanos).

El valor de la lealtad a la marca está cada vez más en desuso. Los votantes jóvenes, sobre todo los «millenials», no sienten una afiliación emocional tan intensa como lo hacían sus predecesores. Si el PSOE se dirige a esas capas sociales tendrá un reto casi insalvable que es el evitar que jóvenes mucho más volátiles en cuanto a su decisión de voto se decidan mover hacia opciones más frescas, que les hablan directamente y que conectan con ellos emocionalmente.

El «susto o muerte» del PSOE cada vez es más intenso y más letal para la organización. Lo malo es que España también depende de que el PSOE tenga cierta estabilidad pero eso al parecer no va a ocurrir.

Opciones:

Si gana Susana Díaz tendría que cambiar RADICALMENTE sus estrategias de comunicación política que actualmente no calan de ninguna manera fuera de Andalucía. Tendría que dejar de ser la típica persona dedicada a la política que yo llamo «besa bebés y abraza abuelas» y conectar emocionalmente con metodologías muy distintas a las que ahora utiliza. El PSOE internamente se aplacaría pero aumentaría el «gap» entre el partido, sus líderes y los votantes socialistas de una manera muy importante. Los beneficiados serían seguramente el Partido Popular y el perjudicado posiblemente Ciudadanos pero en menor medida. Cabe la posibilidad de un Pedro Sánchez (que mantiene un discurso mucho más emocional y recordemos que el voto es eminentemente emocional) opte por salir por la puerta lateral pero que puede morir matando, quiero decir, llevándose a una gran cantidad de votantes consigo… ¿A dónde se los llevará? Quién sabe, a un «Podemos light» (Errejonista), a Podemos directamente, o a otra organización paralela interna que se apoye y utilice al PSOE con su estructura y plataforma pero con intereses y objetivos distintos.

Si gana Pedro Sánchez la guerra interna está garantizada. Él ha sido «expulsado» y llegará seguramente como «ajusticiador» y poniendo a los suyos. Tendrá mucho más apoyo de los votantes socialistas y posiblemente la tensión interna llegue a tal punto que se produzca una ruptura dentro de la organización, formalmente o «de facto», quiero decir, una escisión en toda regla o sencillamente una fractura total pero que sus políticos siempre negarán. En este caso el perjudicado puede ser Podemos (solo electoralmente porque puede convertirse en su socio de camino de ese momento en adelante…) y posiblemente Ciudadanos se vea reforzado al irse muchos socialistas que no quieren un partido escorado, coqueteando y hasta teniendo amoríos y «revolcones» con la izquierda más radical.

Es un culebrón avisado, ya lo decía yo hace tres años, pero el problema es que España no está para culebrones ni para juegos. Esto es algo sumamente importante y no solo se la juega el PSOE. Nos la jugamos todos los ciudadanos que vivimos en este país y que queremos estabilidad, con la seguridad de que nuestros políticos están haciendo su trabajo y lo más conveniente para todos, pero ¿Es realmente así? ¿Qué pensáis?

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