Antonio Burgos

Ser de derechas y no saberlo

Antes que servir a España, para gran parte del PSOE el objetivo es destruir al PP

Ser de derechas y no saberlo
Antonio Burgos. PD

COMO parafraseando la saeta del hermano castellano que tenía el sevillanísimo Manuel Machado, hay quien todas las primaveras no es que ande pidiendo escaleras para subir a la Cruz, sino que las tiene (y yo creo que hasta mecánicas, como las del Cortinglés) y asciende con la mayor naturalidad del mundo al símbolo de la Redención, proclamando en público su fe, con valentía y sin el menor complejo.

Ocurre en Sevilla cada año. En el pregón de la Semana Santa, el delegado de Fiestas del Ayuntamiento, el socialista Juan Carlos Cabrera, presenta al orador: el año pasado a Rafael Serna, «molde de fundir toreros»; hogaño, a Alberto García, que tiene sangre de Reyes de la flamenquería en la palma de la mano de su segundo apellido.

Y siempre ocurre lo mismo: que antes de coger el sahumerio para elogiar la biografía del pregonero en nombre de la ciudad, Cabrera se abre de capa (de capa de túnica de nazareno de barrio) y se confiesa cristiano, profesando públicamente su fe en Dios. Cada año que lo oigo, le digo a quien está a mi vera:

-Lo que le pasa a Cabrera es que es de derechas y no lo sabe.

Es lo que le dije hace muchos años a mi querido José Antonio Gómez Marín, antiguo militante de la izquierda antifranquista en nuestra común lucha por las libertades, con quien a mucha honra coincidí en las páginas de «Triunfo».

Leyendo el pensamiento moderado y razonado y si me apuran hasta el sentido patrio de muchos de sus escritos en los periódicos, le dije un día a Gómez Marín:

-José Antonio, tu problema es que eres de derechas y no lo sabes.

Frase que con todo cariño también le suelo repetir ahora al consejero de Economía de la Junta de Andalucía, al ex rector hispalense Antonio Ramírez de Arellano, a quien me unen cinco amores comunes: la Patria, el Real Betis, Curro Romero, Puerto Rico y la Libertad. Con todo cariño, le digo de broma a Ramírez de Arellano:

-Que no se enteren en la Junta que te juntas conmigo, porque te echan.

Y lo remato con la media verónica marca de la casa:

-Porque tu problema es que eres de derechas y no lo sabes.

Llamo «ser de derechas» a no querer destruir a España; a guardar y hacer guardar la Constitución; a expresar lealtad al Rey y a la Corona; a tener sentido de Patria; a defender los derechos y libertades de las personas frente a un Estado que invade todos los ámbitos de la vida cotidiana…

Y el problema no es de estos admirados militantes o servidores del PSOE que he citado, de Cabrera y de Ramírez de Arellano. El problema es de un partido al que Rodríguez Zapatero escoró hacia una izquierda poco menos que tan revolucionaria como la de Largo Caballero, en vez de mantenerlo en los confines felipistas de don Julián Besteiro, y yo me entiendo como ellos me entenderán.

El problema es que antes que servir a España, para gran parte del PSOE el objetivo es destruir al PP. El problema es que prefieren muchas veces pactar y pastelear con Podemos antes que con quienes defienden su mismo modelo de Estado y de valores cívicos de nuestra sociedad.

El problema no es que Cabrera y Ramírez sean de derechas y no lo sepan. El problema es que gran parte del PSOE es prácticamente de Podemos y no lo sabe. Verbigracia, Pedro Sánchez.

De ahí que muchos tengamos puestas todas nuestras esperanzas (de Triana, naturalmente) en que en ese PSOE absolutamente necesario para la democracia se impongan la cordura y las tesis moderadas de Susana Díaz frente a las descabelladas aventuras de López y del fracasado Sánchez, que vaya a usted a saber por dónde nos pueden salir y lo que nos puede costar la broma.

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