Javier Ayuso

Pablo Iglesias y sus secuaces no muerden la mano chavista que les da de comer

Los líderes de Podemos se ponen otra vez de perfil ante la ignominia que perpretan cada día sus amigos y financiadores en Venezuela

Pablo Iglesias y sus secuaces no muerden la mano chavista que les da de comer
Pablo Iglesias (PODEMOS). EP

Mientras medio mundo denunciaba la decisión del Tribunal Supremo de Caracas de arrogarse las funciones de la Asamblea Nacional, el portavoz internacional de Podemos, Pablo Bustinduy, se limitaba a hablar de “crisis de legitimidades

Es un artículo demoledor, una patada en el velo del paladar a Pablo Iglesias y sus secuaces de Podemos.

La pieza de Javier Ayuso en ‘El País’ este 5 de abril de 2017 ha sacado de sus casillas a los amigos en España de los verdugos chavistas.

Se titula ‘No morder la mano de quien te da de comer’:

Es mucho más que una frase hecha. Los nuevos acontecimientos sucedidos en Venezuela han vuelto a poner en evidencia en España a los líderes de Podemos. Una vez más, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón y el resto de los representantes de la formación morada han respondido con evasivas a los atropellos del régimen de Nicolás Maduro contra la maltrecha democracia venezolana.

Mientras medio mundo denunciaba la decisión del Tribunal Supremo de Caracas de arrogarse las funciones de la Asamblea Nacional, el portavoz internacional de Podemos, Pablo Bustinduy, se limitaba a hablar de “crisis de legitimidades”.

No es la primera vez, ni será la última, que Podemos defiende las tropelías de la dictadura de facto venezolana.

En Madrid, en Bruselas o en Estrasburgo, los líderes de la izquierda radical española se han negado sistemáticamente a condenar el encarcelamiento del líder opositor venezolano Leopoldo López (condenado a 13 años de prisión por instigar manifestaciones en 2014), a quien no consideran un preso político, sino un político preso.

Todo lo que venga de Caracas hay que explicarlo bajo la óptica de la revolución bolivariana, insisten unos políticos que mamaron esa ideología y abrevaron en el pesebre de Hugo Chávez durante años.

Los líderes de Podemos tienen muy claro que nunca morderán la mano de quien les ha dado de comer durante toda su trayectoria política. El chavismo les entregó dinero y les iluminó intelectualmente hasta hace muy poco.

No hace falta acudir a las decenas de vídeos que circulan por las redes sociales en los que Iglesias, Monedero y Errejón alaban a los líderes que llevaron a Venezuela a la ruina (produce vergüenza observar los halagos al líder bolivariano, mientras portan un brazalete con la bandera del país). El chavismo está presente en su ideología y en su propio programa electoral; sobre todo, tras la victoria de Iglesias en Vistalegre II.

El partido que lidera la izquierda radical en España (aliado con Izquierda Unida y diversos partidos regionales) nunca criticará lo que haga el Gobierno venezolano (sea lo que sea), porque está hipotecado con ellos económica y doctrinalmente. No se trata solo de protegerse frente a posibles informaciones de financiación del régimen chavista a la fundación de la que nació Podemos. Es algo más hondo: les cuesta renunciar a sus creencias más profundas que se plasman en su propia estrategia.

Cuando Iglesias habla de asaltar los cielos, lo hace al más puro estilo bolivariano. Y el camino más corto pasa por deslegitimar las instituciones democráticas del país. Eso es lo que buscan en Podemos. Por eso, no hay que quedarse en el debate sobre el decoro en el Parlamento.

Hay que pensar que lo que buscan con la provocación y las performances continuas es devaluar la casa de los representantes de los ciudadanos, en su campaña contra lo que llaman la trama, que no es otra cosa que el establishment que quieren destruir para crear el suyo propio.

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